A poco de despedir noviembre, he de confesar que a pesar de algún que otro momento de bajón -tan habitual en mi en estos días, por los recuerdos de las ausencias y las pérdidas- y alguna triste decepción - motivada por la ilusa confianza que suelo poner en la gente, cuando ni siquiera la conozco- el mes que siempre se me hace triste ha dejado este año algunas sorpresas agradables de recordar.
Lo que me gusta a mí una sorpresa...
Es cierto que el detallista y el de estar pendiente y ser ocurrente para sorprender suelo ser yo. Pero reconozco que también me alegra recibirlas de vez en cuando. Aunque me corte cuando no me la espero para nada y no sabe uno qué hacer o decir, salvo ponerse colorado y/o cara de tonto...
Pueden ser sorpresas sencillas o muy elaboradas, inesperadas o en las que confías, y no siempre tienen que hacerle a uno protagonista. Me apenan tanto las cosas que entristecen a la gente que quiero y aprecio como me alegran las que les hacen felices. Y puedo sorprenderme gratamente o con enorme disgusto según me vayan las cosas.
Escribo esto con la tranquilidad de saber que siguen contando conmigo en el trabajo, a punto de conseguir ¡al fin! los 15 años de cotización que abre las puertas a la futura pensión (si no me llevo una sorpresa y en el futuro deja de existir el derecho a percibirla, tengo que empezar con un plan de pensiones ¡ya!), y con la sorpresa de un nuevo trienio, que ya ni recordaba.
La seguridad de un empleo, en época de crisis y ciertas edades, no puede dejar de preocuparme, y no solo por cómo me vayan a mí las cosas. Por eso recibí con satisfacción la sorpresa de que un amigo de Granada viniera a encontrar curro a la ciudad del río verde, y aunque de momento sea temporal, espero le sirva de plataforma para tomar nuevo impulso hacia un horizonte laboral estable.
Otra sorpresa agradable ha sido conocer el cambio de empleo de un compañero de profesión que inicia una nueva aventura laboral, abandonando un trabajo en el que no se sentía a gusto e iniciando un proyecto para la administración autonómica en el que le auguro gran éxito.
Otro amigo me dio la agradable sorpresa de estar muy pendiente de que todo fuera bien en el parto de un familiar cercano. Le estoy muy agradecido por su interés. La sorpresa se completó cuando me percaté que junto a él estaban ex compañeros de Orlando, del que por cierto no sé nada desde hace meses. Se me hizo muy raro el choque de recuerdos y vivencias presentes en el que fuera su entorno y nunca había visitado hasta ahora, el mismo entorno que motivara nuestro encuentro y propiciara más tarde la breve pero intensa relación sentimental que mantuvimos.
Las relaciones de amistad también me han proporcionado sorpresas estos días. El simple hecho de que se acuerden de ti para tomar un café, salir a cenar o ir al teatro se convierten en sorpresas agradables en el apagado calendario de noviembre. Como la sorpresa de que te caiga tan bien la amiga de un amigo a quien acabas de conocer en su visita a la ciudad, la sorpresa de encontrarte, durante su visita y en pleno otoño, el paso de un crucificado por las calles de Sevilla, o de pasarlo tan bien con gente desconocida.
Sucedió algo parecido, justo anoche, y es que las visitas se suceden. Sorpresa con la modenna presencia de Vulcano por estos lares y divertidísima velada por el ambiente junto a David, Tomás, Victor y Miguel. Hacía mucho que no me reía tanto. Es lo que tiene David, que me hace reír.
Sorpresón y del grande cuando nos presentan a unos amigos del churri de Luigi y resulta que a uno de ellos me lo veo hablando con otro chico monísimo que me resultaba familiar, ¡y es que era Arandano! Me tuve que tomar cinco cervezas para atreverme a decirle algo. Que corte más grande, jajaja. Al final lo he conocido a él antes que a Juanan e Idem con los que finalmente no tuve sorpresa en su reciente visita, ohhhhh....
Para compensar, la más que agradable sorpresa por la confirmación de la venida a Sevilla de unos amigos de Valencia durante el próximo puente de diciembre, y re-sorpresa con la noticia de que se animen a pasar un día por aquí otros amigos de Miguelturra, coincidiendo con mi cumpleaños. Por cierto Alberto, igual me planto un día en Madrid esta Navidad, dile a Antonio que me haga sitio ¡quiero mi regalo!, jajaja...
Hablando de regalos, acabo de recibir la no sorpresa de lo que me va a regalar Mikgel, ¡que fuerte!, pero conste que me ha encantado y me va a venir muy bien, cuando me lo de, claro, que ha sido un visto y no visto. De hecho era una de las cosas que quería poner en la superlista de regalos para Reyes que nos entregamos en casa. A veces pones tantas cosas que ya no recuerdas ni que has puesto y al final te llevas la sorpresa.
Sorpresa me llevaría si me regalaran el último Premio Odisea, el recién salido libro de Raúl Portero, la segunda temporada de Queer as folk en DVD, películas como Beautiful Things, Eating out, o El tiempo que queda... pero va a ser imposible porque no me veo a nadie de la family buscando por ahí este tipo de regalos. Al menos de momento. Tendré que conformarme con ponerles algo tipo: el último Premio Planeta, la saga Millenium, o pelis en DVD como Piedras, Bajo el sol de la toscana, X Men 3, la decisión final, Los abrazos rotos, Harry Potter y el misterio del principe, o la ultima de Indiana Jones.
Aún así, me esfuerzo por continuar con mi campaña de normalización: saludo con un beso a amigos gays de familiares, digo con quien voy y por donde ando sin cortarme un pelo, y hago referencia a los novios de mis amigos en la conversación, pero por lo visto ni se coscan. Y eso que al final hasta mi hermana y cuñado han ido a una boda gay antes que yo. "Que cada uno se acueste con quien le dé la gana", me dice, y yo con cara de flipado, quien te ha visto y quién te ve, bonita... Deseando estoy tener novio para presentarlo y ver cómo responden. Igual lo pongo en la lista, mejor regalo no iba a tener. A estas alturas me sorprendería conseguirlo, para que negarlo...
Dado el caso me llevaría una auténtica sorpresa que se lo tomaran exactamente igual que cuando les presenté a mi novia. Pero aún les queda mucho para aceptarlo y compartirlo como lo hace la madre de un amigo de Valencia ¡que me quiere conocer!, jajaja. A saber lo que le han contado de mi a la probre señora. Vaya sorpresa bloguera que me he llevado al leerlo.
Como sorpresa ha sido encontrar a alguien tan atento y buena gente como Sonia, a la que tengo que agradecer -y mucho- sus ratitos de Facebook para calmar mis recientes malas horas. Ya le dije a Miguel que era un encanto de niña, y coincide conmigo en que es de lo mejorcito que hemos podido encontrar por estas modernidades, que a veces te llevas cada chasco... qué os voy a contar que no sepais.
Caralibro me trajo también los ánimos -en forma de comentarios o correos- de amigos o conocidos que se preocupaban al saberme tristón. Asimismo, me trajo una sorpresa inesperada, al enterarme que alguien a quien siempre recuerdo con cariño había roto con su novio. Me apenó saberlo, e inevitablemente me trajo recuerdos. Dichoso noviembre.
La televisión me ofreció muchas otras sorpresas a diario, las que Cuatro convierte en programa con el título de Reforma sorpresa. Me encanta. Me encanta Daniel Terán, uno de los decoradores (que ojazos) y me rio mucho con los otros, sobre todo con la pija de Raquel Chamorro y las dietas de Pepe Leal. Aunque, por supuesto, el que me tiene loquito es Cristian, uno de los obreros, porque los musculitos del jefe de obra a mí como que no... Y, sí, lo confieso, a menudo al final se me empañan los ojillos e incluso cae alguna que otra lágrima entre tanta sorpresa.
Si es que soy un sentimental. Igual por eso me gustan tanto las sorpresas...
Como dicen en aquella canción de Take That, Shien...
You only have to open your eyes
You might just get a big surprise
And it may feel good and you might want to smile, smile, smile...

enhorabuena por todo y por el stado de ánimo... en este pc se ecribe fatal. Que lamento no estar para el cumple pero es que no tengo ropa en Sevilla y he de ir a por abituallamiento. pero bueno estarás acompañado que es lo que importa. Y me alegro por las sorpresa agradables, que te las mereces todas :)
Al final me he vuelto a Groningen. Ayer por la noche me acordé de esta canción. Que resacón más divino.
http://www.youtube.com/watch?v=tFpl5gdZlws
Saludos
Jagg, gracias, nos tomamos un cafetito al menos antes de irte o a tu vuelta.
Fernando, eso sí que ha sido una sorpresa. Que sea para bien.
¡jo que vergüenza!, yo que estaba todo ensimismada con todo lo bueno que te ha pasado y de repente aparezco por ahí.
Gracias a ti por querer conocerme y por darme la oportunidad de conocerte ;)
Un besito.
No es noviembre, es la actitud. Las no sorpresas también son divertidas jajaja.
Si es que hay que reírse más...
Yo también me lo pasé estupendamente con vosotros, como siempre. Nos vemos otra vez prontito.
Que trabajito me ha costado encontrarte, como has cambiado varias veces de blog y yo andaba desconectadísimo no te ubicaba. Pero mira tu por donde, hablando de sorpresas, te he encontrado en el enlace del blog de otra persona cuando menos me lo esperaba.
Me alegra verte tan optimista :)