El domingo pasado, más o menos a esta hora, me hallaba disfrutando de la entrada oficial del verano con refrescantes zambullidas en aguas del Atlántico y unas pocas horas al sol tendido en las arenas de la costa onubense.
Salí de casa algo tarde esa mañana, a primera hora del día, pensando que perdería el tren de cercanías que me lleva hasta el habitual punto de encuentro donde Mikgel me recoge para seguir en coche hasta la playa elegida, en esta ocasión Rompeculos, pero finalmente tuve suerte con el autobús. Pude comprar el billete de ida y vuelta (toda una acertada novedad que sea ya con asiento numerado incluso para las distancias cortas) sin agobios e incluso darme una vuelta por el kiosko de prensa para comprar un par de periódicos que amenizaran luego las horas al sol.
Me gusta la sensación que me embarga al arrancar el tren. Suave y decidido al tiempo comienza una marcha hacia momentos que te van a suceder y en los que vas a compartir. Es mi medio de transporte favorito, de siempre. Observando el paisaje desde la ventanilla del vagón, cómodo, sin darme cuenta hago que mis pensamientos se pierdan más allá de las lenguas de tierra que separan hileras de olivos, viendo pasar los ciclistas o moteros que circulan por caminos rurales, los girasoles que adoran a su luminoso dios, los pueblos lejanos, la campiña, algunos huertos, los cultivos de secano, tierras labradas que inspiraron a poetas, el paisaje andaluz tan distinto al que veo cuando transito por el norte... y es como si el tiempo se detuviera. Se me antoja, entonces, que viajar es como encontrarse con uno mismo en distintos paisajes y otras gentes. O descubrir otro en ti.
En esos momentos no faltan otros paisajes dibujados con colores de recuerdos y lápices de memoria. Al poco de partir veo a lo lejos la gran bandera gay que el Ayuntamiento ha izado este año, por primera vez, con motivo del Orgullo. Alza espléndida junto al Puente del Alamillo, no muy lejos del Estadio Olímpico. Y se me vienen a la cabeza estampas de la última vez que estuve allí, hace casi un año, con motivo del concierto de Madonna, y se encadenan los recuerdos que vienen y van de personas y momentos, conjugando desazón y placer a n tiempo.
Ya en la playa, nuevos recuerdos y más baile de pensamientos al vaiven del eco de las olas. Buen tiempo, brisa suave, magnífica temperatura, no demasiada gente, y estupenda posibilidad de tomar algo de color con el que mejorar una palidez que no solo es cutánea, sino más bien interior. Relax. Y algún llamativo cuerpo que otro, cuya visión nunca está de más. No faltaron las entretenidas charlas con Mikgel sobre Sevilla y sus infraestructuras (pendientes de la Torre Pelli y de la Bibliotca universitaria, de la que somos firmes partidarios).
Y antes de regresar al tren un rico pastel en el Carmen de La Palma del Condado donde me confundieron con un artista plástico. No se si sería por la pinta. Me temo que mi única y limitada capacidad artística ronda, en todo caso, en torno a las palabras. Y no, no soy buen escritor, por mucho que se empeñe -y me alabe con ello- Dik.
Volver al trabajo al día siguiente con el moreno subido fue todo un placer. La semana fue complicada, como suele sucederme en estas fechas previas a las vacaciones de verano. Mucho que hacer y algo de estrés, pero superable. Sobre todo con agradables e inesperados momentos, aunque sea epistolar, como el vivido con Jennifer, la secretaria rubia lesbiana, con la que por cierto Chequebo tuvo un sospechoso encuentro en persona. Agradable fue, también, descubrir la cálida voz de Fran o volver a oír - como siempre- las cercanas de Sergio, Alberto o Jagg, a quien aproveché para desearle un Feliz Cumpleaños y al que espero poder ver pasado mañana. Tampoco quise olvidarme de felicitar a JC y Danikito. Definitivamente alejarme del frío invierno (y no hablo, precisamente, de las bajas temperaturas que lo suelen acompañar) es una ardua tarea en la que no pocas manos -o voces- me ayudan. Si lo pienso bien, es con el buen tiempo, con el color de la primavera y con el calor del verano, cuando más feliz me he podido sentir en los últimos tiempos, con visitas, llegadas y descubrimientos en mi vida y a mi corazón, de los que dejan huella y de los que me siento orgulloso.
Y hablando de orgullosos, los del sur, le hemos dado mayúscula este sábado al sustantivo con la celebración del primer Orgullo del Sur, una manifestación por la reivindicación de la aceptación social ante la diversidad, una fiesta de alegría por los éxitos cosechados en la equiparación de derechos, un anhelo de normalización en la visibilidad de lo diferente, y un compromiso de la continuidad en la lucha ante la intolerancia y la homofobia.
Ha sido todo un éxito, un gran éxito, con cerca de 10.000 personas -muchas de ellas venidas de distintos puntos de Andalcía, Ceuta y Melilla- participando en una cabalgata con carrozas (al estilo de la de Madrid del próximo sábado y de otras ciudades del mundo) que se sumaron a una multitudinaria marcha.
Una marcha, por cierto, celebrada a pesar del esfuerzo del PP local y en vergonzante alianza con la asociación gay "Colegas" de Sevilla, empeñados en ridiculizar los esfuerzos de los organizadores y criticar el apoyo del Ayuntamiento socialista que se ha volcado con el evento. Estoy de acuerdo que son muy importantes las charlas y las campañas cercanas en institutos, centros, asociaciones, etc, que reclama Colegas, pero el impacto que la puesta en escena tiene una manifestación como la que se vivió ayer y una fiesta como la que le acompañó también contribuyen a que muchos se acostumbren a que lo gay también existe, y que tiene tanto derecho a hacerse visible como otras manifestaciones populares y públicas que se dan en la ciudad.
Confieso que no esperaba la respuesta popular que se ha logrado. En una ciudad tan cerrada en planteamientos y costumbres, y con el apoyo de muchas personas venidas de fuera, se ha puesto de manifiesto que una celebración como está sí tiene cabida en parte de una Sevilla que ya reclama ser algo más que lo de siempre. Mi reconocimiento a los organizadores y cuantos participaron de este primer Orgullo del sur. Confío sea solo el principio y se celebren muchos más, y que cada vez sea mayor el apoyo que los sevillanos le den a esta fiesta del Orgullo.
Yo pensaba disfrutarla con Mikgel, pero un problemilla de espalda de última hora le impidió venir. Ojalá se hubieran animado otros amigos, e incluso se hubiera organizado una divertida quedada bloguera, pero poco queda ya de aquel espíritu de hace un par de años. Además siguen siendo muchos gays los que no se sienten cómodos con este tipo de celebraciones, en un cierto papel de "más papistas que el Papa". De modo que me fui solo a verla, y hacer fotos. Por lo que vi, la celebración no pudo ser más "normal". Familias, parejas, grupos, personas de toda índole y condición social, de diversas edades, heterosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, travestis, hombres y mujeres comprometidos con la libertad, representantes políticos o sindicales (PSOE, IU, PA, CCOO, UGT) defendiendo la igualdad, colectivos y asociaciones contra la intolerancia, mucha gente joven, cuerpos que pueden lucirse y otros que sin pudor también quieren hacerlo, disfrazados para llamar una atención necesaria o sin vestidos llamativos pero mostrando su alegría por ser distintos, por tener un familiar o amigo que lo es, y demostrando que con esa diferencia se puede vivir en perfecta conjunción con el resto de la sociedad, que esa diversidad siempre enriquece, y que nunca debe suponer un motivo de discriminación, luchando por educar en valores que no vayan contra los demás, contra el odio y la homofobia, por la libertad.
Se de muchos sevillanos que se acercaron hasta la cabalgata con curiosidad y que acabaron por caer en las redes de la diversión, la animación y la alegría de una triste realidad, la de tener que seguir reivindicando el derecho a ser diferentes.
La manifestación terminó en terrenos de la Feria, donde se instaló el escenario en el que divertidas drags como Angelita la Perversa, Tormenta, Joyce, y Nacha la Macha, hicieron tiempo con sus ocurrencias y actuaciones hasta la intervención de Victor Naranjo con su "Imperfecta mujer", las Nacys Rubias y Fangoria. El concierto con Alaska no pudo tener mejor acogida. Fue divertido y respondió a las expectativas, con temas de su último disco Absolutamente, y éxitos de Siempre. Y encima gratis. ¿Qué mas se puede pedir?
Pues... que el Orgullo del sur se convierta en un referente para la celebración en el futuro de este día. Estáis invitados para el año que viene.
Feliz día del Orgullo, a cuantos se sienten orgullosos por ser diferentes, y a cuantos sin serlo se sienten orgullosos de querer a alguien que lo sea.
Que no os falten en la vida colores...

28 jun 2009 | 10:28 PM
Yo tambien me acerqué a la manifestacion del orgullo este año, nunca antes lo habia hecho. La verdad es que lo pasé muy bien, y me pareció mucho menos cutre de lo que esperaba (porque yo la esperaba muy cutre,que esto no es Madrid).
Ah, por cierto. No dudes más de las postales, te lleguen o no, que eso ya es culpa del servicio postal indio. Porque la Jenni es mucha Jenni, y a ella nunca se le olvida apuntarme las direcciones!!! :D
29 jun 2009 | 12:46 PM
¿PSOE e IU defendiendo la igualdad? La igualdad de llevárselo al 50%, supongo. A ver si la basura de Torrijos financia el Orgullo Gay en La Habana...
29 jun 2009 | 06:24 PM
Lo del domingo de playa no sé si se volverá a repetir, más que nada por tu salud, para que no tengas que sufrir pasar por un lugar tan horrible como mi pueblo...
Y en cuanto al odguyo y sadisfacción, qué rabia no haber podido estar. Ya te decía yo, cuando tú querías recluirlo en la Alameda, esconderlo de la ciudad, cuando decías continuamente qué gran error... ya decía yo, y te enfadabas conmigo, que todo es más fácil y más natural, que la ciudad tiene sus excepcionalidades, pero que tampoco es para tanto, que puede pasar por los Remedios, por la Avenida y por donde sea...
Ummm ya no se me ocurre más nada para echarte el rapapolvo jajajaja. Es que estoy mu cascarrabia con los dolores.