Vuelvo para contaros.

Confieso que me alegró poder asistir, hace ya dos fines de semana, a la divertida fiesta de cumpleaños de Pcj, en la que estuvieron presentes algunos blogueros con los que -primero a través de los posts y luego con posteriores quedadas y encuentros- he ido cimentando una amistad que se fue haciendo más intensa en algunos casos. Ahora la conexión se ha hecho más directa con el feisbu, que está matando por cierto a la estrella de los blogs.

No recuerdo cuando fue la última vez que echamos un rato todos juntos los integrantes de aquella chupipandi de no hace tanto tiempo. Pero está claro que cada vez se hace más complicado. En la reunión se echó de menos a Quijote, Luigi, Shiquillo y su churri, pero fue agradable volver a ver a Dik, y disfrutar de la siempre agradable compañía de Crazy, Mikgel, Carlitos Sublime y su Chema.

El fin de semana siguiente tampoco estuvo mal. Más bien al contrario, fue variadito y animado.

El viernes no me olvidé de felicitar a Miguel ("manchego") por su cumpleaños. Ha sido la primera vez y espero que haya muchas más. Aunque aún no nos conozcamos en persona se me hace alguien cálido y cercano.

Nada más terminar de hablar con él decidí ir a cortarme el pelo. Cambio de look, mas fresquito y veraniego. Asimismo, me dispuse a cerrar mi particular temporada de teatro en el Lope de Vega. La verdad es que este año no me puedo quejar, pues solo o acompañado he acudido a bastantes representaciones. Ya sabéis que me encanta el teatro. Esta vez disfruté de la actuación de Paco León en la obra ¿Estás ahí? que vi anunciada en mi último viaje a Madrid, allá por diciembre pasado, y celebré trajeran a Sevilla como otro buen número de obras que esta temporada han enriquecido tanto la oferta cultural sevillana. Me quedé con las ganas de que a Paco León le acompañara Malena Alterio, pero lo cierto es que la Sayago lo hizo muy bien. Me reí mucho, algo que me hace falta.

Al día siguiente, sábado, tuve ocasión de protagonizar uno de esos días que guardas con buen recuerdo en el baúl de la memoria de los sencillos días vividos...

Por la mañana, recorrí la exposición de la Hispanic Society. Mas tarde, a mediodía, quedé con Jagg que volvió a la ciudad del río verde para realizar un examen. A ver si tiene suerte, que se lo merece. Apareció acompañado de una vieja amiga suya que resultó ser un encanto y a la que bauticé como Perez Gilton por su simpatía, sencillez, naturalidad y ocurrencias.

Tras compartir unas cervecitas en El Salvador (rito local que hacía siglos no compartía con nadie) decidimos ir a comer por  La Alfalfa, en concreto a El Habanita, donde degustamos unas albóndigas de espinacas, tiras de pollo al curri, cazuela de calabacines y buñuelos de puerros ciertamente ricos.

Justo al terminar de comer empezó a chispear por lo que decidimos ir a tomar un cafetito con tarta de trufa a mi querido Trajano, donde el gran ventanal permite ver entrar las parejitas o hacer un repaso a la muy diversa fauna gay local. Que de lobas y cuanta lagarta, oye tú...

En el Trajano hicimos tiempo para que se incorporara Mikgel, pillamos unas Shangays (con el Gonzalo Miró en portada mostrando su lado más rosa), nos reímos mucho con las cosas de Pérez Gilton, y nos dejamos cautivar por uno de sus camareros, fuera de servicio, que es un auténtico Hulk. Que cuerpo, por Diosssssssss...

Mas tarde, ya con Mikgel, acudimos a una divertida reunión de ex alumnos de BB.AA. que se celebraba en un local de La Alameda, donde alegré la vista con algún que otro chico mono, pero ninguno solo, y tuve unas sorpresivas miraditas con uno de los integrantes del grupo de artistas. Mikgel me dijo luego que le había parecido el típico que iba buscando a ver si caía alguien. Ya decía yo...

De todas formas entre las cervecitas, las miraditas, y el día tan agradable que había pasado llevaba encima tal puntito de animación que me habría hecho quedar a gusto en la animadísima reunión si no fuera por la marcha ya de Jagg y su amiga, y las pocas ganas de Mikgel por quedarse. Una pena, igual hubiera sido una buena oportunidad de conocer gente, que estoy muuuuuuu solito...

Justo al salir nos sorprendió un fuerte aguacero que a pesar de los paraguas nos dejó calaítos. De forma que tras despedir al bueno de Jagg (que se marchaba a su tierra de acogida) decidimos irnos a nuestras respectivas casas.

Nada mas llegar a la mía llamé a Vulcano, a quien tengo muchas ganas de ver, para felicitarlo por su cumpleaños. Ahora que lo pienso estas últimas semanas han sido tremendas de felicitaciones: Pcj, Chequebo, Miguel, JC, Diego del mar, Castigador, Ekiots, Quijote y algún que otro agregado al Facebook...

Tras felicitar a Vulcano y comprobar que las nubes se marcharon decidí aparcar la pereza y me volví a la calle yo solito a ver, hasta las tantas, el palio de la Esperanza de Triana que realizaba una salida extraordinaria. Como dice Alberto, aquí siempre sacando santos y vírgenes a la calle...

Fue aquel un buen finde, sin duda...

Este, por el contrario, es uno de esos fines de semana en los que -salvo sorpresas de última hora- no habrá muchas propuestas por hacer, me temo. No es de extrañar teniendo en cuenta que los dos anteriores han sido tan moviditos y hacer un pleno de findes seguidos con planes es algo que solo recuerdo de épocas en las que mantenía una relación.

Uff, tiemblo solo de recordar cómo era vivir en ese estado de felicidad compartida que narraba en mis posts y ahora envuelven los de Sergio, Miguel, Alfredo o Fran, por poner solo algunos ejemplos. Me agobia un poquito (vale, en realidad es un muchito...) darme cuenta de que estoy rodeado -virtual o directamente- de tantas parejitas, con edades, estados y localización de lo más diverso: Alberto y Antonio, Chequebo y Alf, Alfredo y Aitor, David y Paco, los Pedros, Carlos y Chema, Shiquillo y su Gaby, Fran y Rafa, Miguel y JC, Juanjo y su Marcos... y de otras muchas que a su alrededor surgen -de oídas o al leer sobre ellos- sin que yo tenga la suerte de encontrar alguien a quien hacer un regalo que no espera, sorprenderle por su cumpleaños, escribirle lo que significa estar a su lado, viajar juntos por el mundo, formar parte de un proyecto común, hacer planes de futuro, sacarle la lengua en un gesto de cariño, organizarle una reunión de amigos por sorpresa, hacer frente juntos a las dificultades, o simplemente con quien compartir, a quien acariciar y sentir...

Vuelven los fantasmas. Lo peor es que temo que puedan conmigo en plena turné veraniega. Y es que verme rodeado o en medio (que es peor) de parejitas ha empezado de pronto a ponerme algo nervioso.