Por contar algo, podría deciros que...
Estoy de vacaciones.
Mi estado de ánimo es... templado. Mi vida... tibia.
Mi corazón... sigue asustando. Pero no se asusta.
Mi cabeza... se pierde, demasiado.
Mis ojos... desaguan, se secan, se deslumbran, y se cierran intermitentes. Se dejan engañar. A veces me dejan mirarme bien, las mas mal. Hace ya mucho que no echan miraditas. Y ya no saben a donde mirar. O si merece la pena hacerlo. E imaginan como será cerrarse para siempre... como sería no dejar de querer ver...
Mis labios se dejan morder por mis dientes, dejan escapar suspiros, sonríen, permanecen serios, y sobre todo echan muchísimo de menos.
Mis oídos se mueven entre los vaivenes de la música y el silencio que imponen la ausencia y la lejanía.
No hay nada nuevo de importancia en mi vida que merezca la pena verdaderamente compartir por aquí. Nada lo suficientemente sobresaliente que contar de mi vida en este diario indiscreto. Al menos nada que sea original o extraordinariamente interesante.
Sigo sin pareja, y con sensación de soledad y de derrota. Salgo poco. Continúa rondándome el habitual estado de melancolía, y desmotivado, salvo por pequeños detalles de feElicidad repentina que alivian algo la pesada carga de lo doloroso por estar tan vacío. Me acechan días de ansiedad, noches con extrañísimos sueños, astenia primaveral, algo de estrés, incertidumbres y miedos. Contrarrestan con fuerza algunas pocas ilusiones, contadas voces amigas, quizás alguna expectativa extraviada en el tiempo y el espacio, y esperanzas que mas parecen espejismos de barraca de feria.
Enero subió un telón naranja y mostró un escenario que se antojó positivo por poco tiempo. La penumbra cubrió el mes de febrero, con un bajón que hacía mucho no se hacía tan intenso. Quizás por ello marzo conllevó una alteración tal del decorado que me obligó incluso a una revisión de urgencia médica de la que no quise hablar y pocos conocieron. Esta vez fue mas seria de lo normal. Pero también de ella escapé, como abandoné los albores anaranjados, salí de los carnavales con el mismo disfraz de siempre, y renqueé como pude una Cuaresma con mas de ceniza que de miel, salvando la vigilia gracias a la cuadrilla campestre, el amable y viajero repartidor de papeletas de sitio y un poco de imaginación. Lo dulce ha llegado en pequeñas dosis, con la primavera abrileña.
Que buen sabor de boca me dejó la actuación del reparto de La abeja reina, el estreno nacional en Sevilla de una obra que me llamó la atención desde que la vi anunciada por nombres como Verónica Forqué, Miguel Rellán, Marta Fernández Muro... y no erré en la elección. Lo próximo será la revisión del musical de Mecano que llega ¡por fin! a Sevilla.
No me quejo. Los próximos meses parecen interesantes y lleno de posibles y diversas perspectivas culturales muy interesantes. Me apuntaría a todas, pero dudo alcanzar apenas unos pocos objetivos, por no tener con quien cumplirlos y por lo costoso del empeño.
Quizás vea a Paco León en el Lope de Vega. Me encantaría ir al conciertazo en el Olímpico de la copla. Estaría bien ver la Carmen de Salvador Távora. Y no me gustaría perderme ni a Mónica Naranjo en el Auditorio Rocío Jurado, ni la nueva cabalgata del Orgullo que habrá en Sevilla a finales de junio con una Alaska en plan fin de fiesta junto al río.
Vienen también Pitingo con Chambao, Depeche Mode, Bruce Springteen, se anuncia la posible venida de la gira de Enamorados anónimos, ojalá de nuevo la Diputación organice el ciclo del año pasado de música y teatro... Todas estas actividades culturales me ayudan a sobrellevar los malos ratos, sobre todo si participo de ellas con gente con la que te sientes a gusto, cosa que no siempre en tan fácil de encontrar...
Me hubiera sentido aún más a gusto si hubieran venido amigos a casa por Semana Santa o Feria. Las visitas me ayudan a mitigar la soledad, me entretienen tanto si hay que hacer de cicerone a nuevos visitantes como si es una visita ya repetida, me hacen sentir bien, cómodo, bien acompañado, útil, feliz. Pero este año o ha podido ser. Hubo algún que otro conato, pero se quedó en nada. Tampoco han surgido oportunidades para volver a Madrid u otros destinos.
Afortunadamente la ciudad me quiere un poquito y -quizás para compensar- me hace mimos, como la puesta en marcha de la línea 1 del metro. Que gusto poder decir que he regresado a casa esta noche, a la una y media de la madrugada, en apenas un cuarto de hora desde la catedral, después de coger el tranvía y trasbordar en el metro hasta Viapol.
Venía de echar la noche con un compañero del gremio de escritores, con quien compartí una cervecita haciendo tiempo para ver la primera procesión de la Semana Santa de este año, la del Cristo de la Corona, una cofradía de las llamadas "de vísperas" que recorre los alrededores de la catedral.
Había mucho ambiente por las calles adyacentes al templo metropolitano. Hacía algunos años -desde el fallecimiento de mi madre- que no participaba de una jornada así. La gente tiene ansia porque llegue el Domingo de Ramos, está nerviosa tras cuarenta días de anuncio, preparación y espera. Necesita oler a incienso mezclado con el aroma a azahar, escuchar ya el rachear de las zapatillas de los costaleros o el crujir de la madera del paso y los sonidos musicales que acompañan el andar de los pasos, ver el contraste de luces y sombras que la noche abriga en su lagrimeo de cirios, y dejarse arrastrar por la escenificación y el barroquismo.
La gente tiene tanta gana de bulla que no puede esperar más, el Domingo de Ramos se le hace aún lejano, por eso hasta colapsa la inauguración del metro (que para eso era gratis, y para eso aquí somos mas noveleros que nadie, y sobre todo para eso aquí sabemos hacer de lo bueno lo nuestro, por muchos intentos detractores que haya) o se pasea por el centro histórico en pos de una primera cruz de guía, unos primeros nazarenos y un primer paso, aunque vaya en silencio.
Lo malo de estar todo el mundo en el mismo sitio y a la misma hora es que no dejas de encontrarte con conocidos y es complicado pasar desapercibido. Por eso apenas puedes cruzar unas palabras con tu acompañante sin que te surjan alrededor holas y saludos de compañeros de trabajo, antiguos seguidores de tu labor profesional, conocidos y hasta famosos, al tiempo que atiendes amables llamadas telefónicas como la de Pcj, invitándome a recoger mi abono de visita a su casa, en plena carrera oficial, para toda la semana. Se agradece que se acuerden de uno.
Tras ver la procesión y degustar una rica tapa con cervecita mi acompañante (gay) se marcha y me cito con un destacado miembro del maravilloso grupo de amigos homofobos al que hace tanto que no veo. Me lleva a tomar otra cerveza y cuando pienso que en breve cubriré el expediente y podré volver a casa a estar mucho mas a gusto con mi facebook y mi Cantizano, me obliga a parar en el Groucho, local que nunca había pisado a pesar de conocer su existencia desde hacía mucho y donde casi me ahogo con el olor a humanidad concentrado (sí, los pijos también sudan). Lo peor es que allí se encuentra con ciertos conocidos suyos arquetipo de supermachotes heteros que llevan todo la tarde-noche de marcha con tres mozas de no demasiado buen ver pero con las que esperan acabar en la cama mientras por mensaje o llamadas tranquilizan a sus respectivas consortes de que se retrasarán por motivos de trabajo. Dios, hacía tanto que no me veía en una de estas...
Al final me arrastran a un local superpijo, decorado todo con motivos de los 80. El garito me encantó por su aspecto, y sospeché que haría las delicias de un amplio sector de la comunidad gay mas festivalera y pachanguera del Polanas, si no fuera por la fauna juvenil de traje y corbata, patillas anchas, pelo engominado, chicas de melenas lacias y ropitas de marca, "oseas", diatribas contra el alcalde...el Torrijos...el Garzón..., esos rojos de mierda, discursos homófobos, y demás comentarios tan enriquecedores...
Fue una especie de regresión. Como si hubiera vuelto a lo habitual de cada fin de semana en mi primera juventud, y en la tardía también, de años atrás.
Llegó un momento que no pude mas. El humo del tabaco me agobiaba. El calor también. Cuantos me rodeaban y lo que decían aún más. Se me nubló la vista. Cerré los ojos e imaginé que entraban por la puerta Vulcano, Antinoo, Luigi y su Victor, Mikgel, Shiquillo con su Gaby, Quijote, la panda de Pcj, Dik, Alberto con su novio, Jagg, los valencianos, los vasquitos, los manchegos, Koeps con la trouppe de amigos televisivos de Fran, otros amigos de Madrid, Arrierita acompañada de unas cuantas bollitos, otras tantas mariliendres conocidas, y hasta a Cantizano. Pero al volver a abrirlos no estaban. Ninguno. Así que me despedí atropelladamente y salí suspirando. Y salí a respirar.
Necesitaba contarlo.
Vaya comienzo de mis vacaciones de Semana Santa...

4 abr 2009 | 07:39 PM
Por primera vez en mucho tiempo me he reido a carcajadas con un post tuyo. Cuando vaya a Sevilla me tienes que llevar a ese local jajaja, me parece lo más
5 abr 2009 | 01:01 PM
Si todo esto puede suceder en solo un rato no imagino que puede ocurrir a lo largo de toda la semana, estoy deseoso y ansioso de saber mas. Por cierto, sigo haciendo gestiones para pasar unas horas alli, no me resigno a tirar de canal sur este años que parece va a hacer buen tiempo
5 abr 2009 | 02:28 PM
Te parecerá bonito. Ni yo ni mi novio japonés (Mishema) entramos por la puerta del último párrafo... :-(... lo poco presente que nos tienes... :-(
6 abr 2009 | 11:50 AM
doy fe. las gestiones van por buen camino.....reconozco que soy yo el culpable y que si bien, la idea de visitar una vez mas sevilla en semana santa y con un anfitrion de lujo, es lo más que se puede pedir; la dichosa crisis, me tira " pa tras " diciendome ¿pero donde vais con lo que esta callendo?...... tu compra pan y ves poniendolo en leche y huevo, calentando el aceite, azucar y una pizquita de canela.....besos
6 abr 2009 | 01:48 PM
Anda mira qué bien te lo pasas!!! y luego te vas quejando!! Pues yo ni salgo ni na nmi procesiono.. bueno sí, del dormitorio al salón, del salón al baño, del baño a la conina, de la cocina al salón, del salón al dormitorio.. y todo en 54m2. Pues mira me alegra saber que lo pasas bien y tienes tantos planes :)
Y gracias por acordarte de mi cuando cerraste los ojos... Como ves yo me acuerdo de tu y te mando sms... las torrijas las he cambiado por kinder sandwich (que regalaban 5 con un vale gratis) jejeje