Estoy convirtiendo los primeros posts de este nuevo armario en una antología de los anteriores, recuperando textos que quedaron en la inmensidad de Internet y quien sabe si desaparecieron para siempre por mor de la técnica de servidores.
Fueron leídos y comentados por muchas personas y me he empeñado en hacer que no caigan en el olvido y compartirlos de nuevo con todos aquellos que lo leyeron en su momento y a los nuevos que se acerquen a asomarse ahora por aquí.
Uno de ellos lo dediqué precisamente a esto de los blogs. Jugando con las palabras (lo que me gusta, oye....) en forma de viaje:
Me encanta viajar.
Conozco casi toda España y Portugal y buena parte de la Europa mediterránea. Tengo una asignatura pendiente con el área escandinava (que me apetece un montón) así como cruzar el charco, pero Asia no me atrae demasiado y Egipto y Turquía puede que caigan próximamente.
El caso es que los viajes de avión, por carretera o en tren, me seducen tanto como el chocolate amargo. Pero hay un viaje aún mas atractivo que necesita otro mecanismo de trasporte -Internet- y que últimamente me atrae de forma particular.
Me refiero a los viajes compartidos que nos proporcionan los blogs. Estos modernos cuadernos de bitácora personalizan los sentimientos y experiencias; distribuye ideas y consejos; y comprometen la sinceridad y la complicidad. Asimismo, aúnan soledades y carencias con camaradería y amistad y, además, crean una sana adicción por compartir.
En la ruta blogoriana uno encuentra de todo. Por pura casualidad, por determinada causalidad o por un caudal de curiosidad.
El viaje por este mar de Internet se suele empezar en solitario, pero ya se sabe que los cruceros son estupendos para conocer gente y hacer amigos, aunque a veces la travesía se complique con piratas peligrosos. El viaje, por tanto, conlleva sus correspondientes viajeros y riesgos.
La bitácora es un armario, como el mío, situado cerca del timón -que todos debemos tomar en un momento dado en nuestra vida-, donde se pone la brújula que marcará un nuevo rumbo hacia el que dirigirnos.
El armario (la bitácora) guarda objetos preciados o de valor que uno puede llegar a enseñar u ofrecer a otros. El timón nos permite dirigirnos hacia uno u otro blog según nos resulte atractivo, comprometido, valiente o especialmente interesante. La brújula nos indica el rumbo que a veces es compartido.
El viaje es divertido y apasionante. Los compañeros de viaje, fabulosos. Cualquier persona que haya participado en un crucero me entenderá perfectamente. Por otra parte siempre existe el riesgo de caer en mala compañía.
Pensé que no había sido esa mi suerte. Que sucedió todo lo contrario. Pero al final, también a kmi me llegó ese momento.
Aún así me quedo con lo positivo que viví desde el comienzo de este viaje. La decisión de iniciarlo ya la expliqué en post anteriores, y también hablé de otros blogs que me inspiraron y que me sirvieron de ejemplo.
"La imitación es la forma mas sincera de adulación" escuché a un personaje de la serie Sexo en Nueva York. Confieso que no he intentado copiar a nadie ni en su estilo, ni en sus formas, ni en su esencia. Soy yo y mis circunstancias -hay quien le ha visto hasta un aire "joycense" (que me gusta crear palabras, oye...)- expuestas a la voluntad particular de cada uno para detenerse a conocerlas.
Pero también he de reconocer que determinadas personas me han servido de inspiración para hacerlo realidad (también he hecho referencia en anteriores post sobre ello) y que con el tiempo esas personas, esos compañeros de viaje se convierten en algo más que unos anónimos argonautas del blogo terráqueo.
No los conocía personalmente por aquel entonces a ninguno. Pero cada día (aunque no les dejara mensajes o comentarios) se me hacía necesario abrir una y otra y otra páginas creadas con ilusión, cariño, expectación, temor, sueños, amor, etc, etc, por varios compañeros blogorianos.
Su estado de ánimo, sus proyectos, sus amores, su diversión, su tristeza, sus incertidumbres. Sentimientos y experiencias en ofrenda diaria a todos. Sientes, sonríes, te pones serio, te preocupas, te excitas con ellos, por lo que cuentan, por lo que callan... Con sus aventuras, con su rutinas. Con las mías.
Con nuestros relatos.
Que gran viaje.
Que buenos compañeros de viaje. Aunque también los hubiera de los que mejor jamás se hubieran embarcado.
En fin... los viajes -como el de los blogs... como de la vida- es lo que tiene.
¿Alguien se apunta a este nuevo?
Desde su génesis, en el blog se fueron sucediendo los capítulos de una aventura inconclusa: relato breve, tentativa narrativa, compromiso epistolar, compromiso biográfico, osado novelero, folletín "Salsa blogsa", ensayo (malo), criptograma -pícaro, viñeta inesperada, álbum de imágenes, guión cinematográfico, citas usurpadas, diario íntimo y personal, ejercicio de fantasía, ficción y realidad, mezclados... como la ropa de un armario empetado, junta, revuelta, ordenada, combinada... Quizás haya alguna para tirar, que ha dado de si, fuera de temporada, estrecha o manchada. Pero hay otras que, pasen los años que pasen, te sigues poniendo. O sencillamente no quieres dejar de guardarlas. Como comentaba una vez en su blog la dulce Eva Luna, tendemos a no tirar nada, a guardarlo todo...
En todo ese tiempo plasmé cómo me he sentido, he sido, he estado, he pensado, me he esperanzado, me he deprimido, he llorado, me he caído para levantarme luego, he reído, me he ilusionado, me han herido, he viajado, he bebido, he bailado, me han ayudado, me han engañado, he fallado, he triunfado, he vivido... hice amigos... hice el amor... me enorgullecí... buscando las palabras, plasmando los sentimientos, escribiendo con el corazón.
Y encontré gente fantástica con la que compartir.
Muchos amigos dejaron sus prendas en el armario y compartieron sus comentarios. Fueron tantos los nombres que se sucedieron aquellos primeros meses... Diley; J´adore; Quijote; La bestia; El espíritu libre; Invitado; Nowhereman; Feña; Alexander; Alessandro; Pcj; Ipssen; Hairblue; Tuno; Luigi; Rober; Hugo; Mr Piedra; El Castigador; Dsquared84; Robin; AmandaRina; Susete; Aquelcanalla; Agarimo; JuanSe; Blunt25 luego Blunt26; Freeman; Kaotot; Edu; Lallamada; Periodista aficionado; Desesperado; ToniMartin; Ysbrand; Mauricio; Para, que voy a vomitar; Javiario; Mikgel; Capitan Harlock; Jubal; Shiquillo; Sequenoesunsueño; El jinete, Swaggerboy; El Guru Gú; Gaydistinto; Darkblue 7; Judah; otro invitado; Koeps; Jose; Jaimito; Porvosmuero; Jim; Alvarusevilla; Alvaro; Paperboat; CoNFuse; Canalla; Bofr; Tenshi; Jesús; Alvaruss; Tatojimi; Fabro; Boyboy87; Bi_sible; Rubén; D4Ni3Lo; invitado Javi; Pau; Deray Deray; Javi; Maslibre; Robby; Vulcano lover; Macavity; Luis M; Al; Eva Luna; Perlim; Fratercularctik; Slowhand; Culpable; Chequebo; un nuevo invitado; diegodelmar; y Pijomad.
Llegaron otros después. Los recuerdo a todos. Gracias, de corazón. Y a los que quizás no han dejado prenda alguna, pero entraron para echar un vistazo dentro del armario. Gracias, también.
Nadie sabía cuanto tiempo resistirían sus maderas ya crujientes. Si el armario acabaría por cerrarse de nuevo, ya vacío, o mudaría su contenido a otro vestidor mas amplio (como ha sucedido). Dejando de ser Enis (me desvestí del avatar para ser sencillamente Manu), pudiendo incluso que derribara su empotrado y se expusiera al aire, modelo Ikea (aún está eso por llegar...)
Quien iba a decirme que tras tantos meses estaría reescribiendo esto, habiendo vivido las experiencias que guardan los archivos y enlaces de la derecha.
Quien sabe lo que pensáis de este armario y de su propietario...

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