Fui poco a poco avanzando en una época de cambios.

Como me dijo Edu yo era un Enis consciente de mi situación y trabajando día a día por ser Jack. Aunque no quería morir en el intento.

Quería vivir, necesitaba vivir. Mi momento. Me tocaba.

Un poco desencantado de aquellos primeros meses en los que decidí entreabrir las puertas del armario y asomarme al mundo real.

Aceptando que no hay marcha atrás, rompiendo la relación con mi novia en enero, y empezando a escribir el blog en marzo fue todo en uno.

Desde entonces muchas confidencias, mucha "alma al aire", sin música de Alejandro,  muchos post, muchos comentarios, y muchas experiencias. Unas agradables, otras incómodas, algunas inolvidables y otras que mejor no hubieran pasado.

Me encontré en esta aventura gente magnífica; hice amigos, pero alguno que otro no tardó en alejarse; descubrí que otra vida (mas afín a mi necesidad interior) existía, y era posible; conocí el amor hacia alguien de mi mismo sexo, y el desengaño; y cómo es el sexo -tan distinto al que conocía- con hombres, tan placentero ( pero en el que aún tengo mucho que aprender).

Porque no es que haya tenido mucha experiencia, pero la que he tenido me ha bastado para reafirmarme en mis convicciones: he sido bisexual, pero me siento gay; no me he sentido en plena satisfacción hasta probar, y ahora lo tengo claro; y quiero ser feliz, sabiendo quién soy, cómo soy, qué soy...

Parafraseando a Benedetti... no me salvo.

En todo ese tiempo (cuantas cosas en tan pocos meses) aprendí a sucumbir en los holas y a llorar en los adiós;  asumí que no todo es tan fácil, ni son tan sinceros como se pintan, ni tan permanentes como te hacen creer.

Y que para los que somos "tan así" es una vida especialmente dura. Claro que todo de penderá de la suerte de cada uno.

No voy a decir que no creo en el amor, ni que mi destino será malo. Tuve que aprender a esperar y confiar, aunque siga temiendo que el reloj actúe en mi contra.

Y para ayudar tuve predisposición a abrir ojos y brazos a nuevos mundos, dejándome llevar por el espíritu de los versos de Miguel Hernández:

 La cantidad de mundos

que con los ojos abres,
que cierras con los brazos.
La cantidad de mundos
que con los ojos cierras,
que con los brazos abres.

Así que me dispuse a entrar en una nueva fase expansiva de mi vida. Entonces que estaba a tiempo. Entonces o nunca.

Decidí raparme el pelo. Si Sansón perdió su fuerza cuando le cortaron el pelo yo esperaba recobrarlas al perderlo. Impulso repentino en plena peluquería y máquina al 3 (tampoco me he volví tan radical).

Por el MSN, Koeps me soltó un "pareces mas gay". No era esa la intención. Pero bueno, si eso ayudaba a abrir las puertas... Koeps es de los pocos a los que me gusta y enorgullece llamar amigo. Desde aquellos comienzos del blog ha permanecido cerca, sin falsedades ni dobles caras, con naturalidad y simpatía, cariñoso y buena gente. Y he conseguido, no solo llegar a conocerlo en persona, sino también verlo de cuando en cuando, incluso a acogerlo en casa junto a otros buenos amigos. Le tengo mucho aprecio.

Aquello de raparme no fue solo un cambio de look (cuando creció volví a mi corte de siempre), sino, mas bien, un evidente deseo de cambio. De renovados aires.

Por eso no me paré ahí.

Empecé a ir de nuevo al gym, con mas regularidad. Y además en serio, con un entrenador personal. El plan era, sin prisas, bajar de peso, ganar en fuerza y resistencia, y tonificar el cuerpo. Con constancia, fuerza de voluntad y buen hacer en el ejercicio, acompañado de una dieta sana y equilibrada, poco a poco se fue viendo los resultados en la balanza, en la ropa, y en el espejo.   

No conseguí ponerme cachas, evidentemente (ni aunque fuera a Lourdes y Fátima el mismo día, lo conseguiría, y, además, me dan grima los musculosos), pero si conseguí adelgazar algo y sigo luchando por conseguir un cuerpo menos flácido.

Por otra parte, me hipotequé para tener mi propio piso, mi propio hogar, para mi solito. Una ruina en la que todos tarde o temprano nos metemos. Lo malo es cuando lo tienes que hacer tú solo y el sueldo no es precisamente de los mas altos. Desde entonces, ando obligado a abrocharme el cinturón y a hacer planes para mejorar los ingresos.

Asimismo, me planteé prepararme en serio para en el 2008 unas oposiciones. Pero las tuve que abandonar.

Sin responsabilidades familiares a mi cargo. Descartada una vida en común con una mujer, e hijos. Sin depender de las decisiones de otros... pensé era mi momento.

Respecto al amor... seguí esperando.

Sigo esperando.

Estuve por poner un anuncio. Estoy por ponerlo, de nuevo. Calcadito, sin cambiar el texto aquel de entonces:

"Busco novio.

Un novio... que sea buena persona. Que sea cariñoso. Que le gusten las caricias y los besos. Que le guste que yo sea tan así. Que no le importe que me ponga tontito. Que quiera compartir un futuro en común. Que me ayude a salir del armario. Que me necesite. Que no se canse de mi. Que sea mi maestro en el sexo, mi compañero en la vida, y mi amor incluso mas allá de ella.

Que sueñe con mis ojos y me deje soñar en los suyos. Que sea paciente con mis fallos y me cuente sus problemas. Que sepa que siempre puede contar conmigo. Que no se canse de hacerme el amor. Que le guste viajar conmigo, hacerse fotos conmigo, ir al cine con él, escuchar música juntos, jugar, cantar, reír, vivir. Que disfrute de su espacio y sus momentos de soledad pero regrese después a mi lado porque me echa de menos. Que sepa seguir siendo él mismo.

Que se deje llevar de noche hasta la orilla del mar, alejados de todos, para bajarle las estrellas. Que comparta con gusto el preparar una cena y recibir unos amigos. Que se acurruque a mi lado con el frío y no se aparte del todo con el calor. Que esté siempre dispuesto a recibir un perdón si le he ofendido. Que confíe en mi. Que se deje abrazar por la espalda mientras se afeita, o se peina, o se viste, y me deje hacerle arrullos. Que sonría cuando me da por recogerlo sin avisar en el trabajo. Que le guste como escribo. Que no tenga miedo a compartir sus ideas, sus miedos, sus ilusiones, sus dolores, sus sentimientos.

Que disfrute de la familia. Que sepa divertirse. Que no se sorprenda si le hago 33 regalos por su 33 cumpleaños. Que le guste mis besos y mis caricias. Que le guste besar y a acariciar. Que me quiera. Que se deje querer. Que no se deje dentro nada que le haga daño pues yo estoy dispuesto a compartir la carga. Que no deje de sorprenderle mis repentinos regalos por ser un día nada especial.

Que me mande mensajitos chorras al móvil. Que no se asuste si en plena calle un día voy y le doy un beso. Que pose su mano sobre la mía en un restaurante sin venir a cuento. Que entrelace los pies al acostarnos. Que me abrace fuerte, mas fuerte, como si quisiera traspasarme. Que comparta mis aficiones y yo las suyas. Que se venga al Europride de Madrid, y a pasear por Chueca cogidos de la mano, y coja cariño a mis amigos por muy raros que parezcan, como yo haré con los suyos.

Que se ría conmigo si hablamos de matrimonio. Que le gusten los animales, la playa, la sierra, aprovechar los puentes y los fines de semana, y hasta se ponga pedo de vez en cuando. Que me lleve a conocer la nieve. Que me enseñe a montar en bicicleta. Que solo tenga que mirarme a los ojos para decirme algo. Que me conozca como yo le conozco. Que disfrute de las BSO, de las pelis en V.O., del placer de la lectura, de un café entre amigos, o de un helado a solas, de tardes de mesa camilla, noches románticas a la luz de las velas,  mas besos y mas caricias. 

Recordando a Luis Cernuda....

Que justifiques mi existencia.

Que si no te conozco no he vivido.

Que si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido....

Pensé que lo había encontrado, pero duró poco. Ya os contaré...

Sigo esperando.