Durante años, solo hubo parejas femeninas que reclamaran todo mi tiempo y atención. Pero de vez en cuando siempre sentí la necesidad de charlar con otros chicos sobre la vida y el alma desde un punto de vista mas abierto, o mejor dicho... menos hetero.

Ya que estrenamos hoy su Día internacional, podíamos decir que son... "cosas de la bisexualidad".

Cuando estás dentro del armario el anonimato del chat se convierte en una isla paradisíaca en la que retozar sin problemas y sin riesgos. Y se puede llegar a hacer buenos amigos.

A través de los chats de Internet uno encuentra de todo. Locas, locos, raros, buena gente, inocentes, pícaros, tímidos, lanzados, desesperados, ultra gays, casi gays, poco gays... y confieso que es difícil dar con bisexuales. Sobre todo si son sinceros y discretos. Aunque hay mas de los que muchos puedan creer.

El caso es que llegué a mantener alguna que otra relación de amistad y camaradería  a través de la cam y el Messenger. Algunas llegaron a durar incluso años.

Así surgieron nombres como Jorgito de Madrid, mi primer bear particular, o Roberto, de Sevilla, que insistía una y otra vez en que acabaría por abandonar definitivamente a las mujeres y se echó un novio al que no conozco.

Javi, era un profesor de Religión de por estos lares. Si en su momento me hubiera atrevido a conocerlo es con quien más podría haber tenido relación con el tiempo, por afinidad de pensamiento. Salió del armario y fui testigo de como desmejoraba.

¿Por qué será que cuando salen los veo que se estropean? Será coincidencia pero lo tengo comprobado. Me asusta un poco, je, je, con lo bien que yo me conservo...

De Sevilla es también Jaime. Cuando lo conocí no había salido aún del armario en casa, pero su vida social estaba llena de gays por todas partes, e imaginaba que no iba a tardar en decirlo, como así fue. Muy majo. También a él le vi envejecido con el tiempo. Me da que lleva mu mala vida, jajajaja. Es broma. Sí es cierto que me atrajo mucho su aspecto de veinteañero nudista, cuando le conocí hace mucho, con un cuerpazo como mostraba en sus fotos.... Y luego se hizo un hombretón... otro bear, vamos. La mejor sonrisa del mundo y unos ojos que quitan el sentido. Pero acabó perdiendo pelo y con él buena parte de su encanto...

Otro chico fue Juan Carlos, escaparatista, de un pueblo cercano. Muy sensible a veces y demasiado "lanzado" otras para mi gusto.

Hubo otros, como el valenciano Jose, o el asturiano Pedro (quien se hizo pasar por bilbaino en el primer encuentro cibernético, algo bastante frecuente, por cierto). Otro bi en el armario que también dejó a la novia.

De Barcelona era Edu, un músico que se quejaba de no ligar y con los meses vi  también algo estropeadillo. Ains, como pasa el tiempo, con lo guapos que estamos con veintipocos y hay que ver con los años como se conoce el cambio... Tuve que enviarle unas fotos antiguas que me envió y él había perdido. Mejor no hago comentarios sobre el antes y el después. Al menos se lo tomó a risa.

Al granadino Juan lo conocí poco después de mi ruptura. Simpático, guapo... pero tuvimos poco contacto.

Y de Málaga eran los armarizados Juan y Manu, la pareja perfecta de colegas con derecho a roce. Con el tiempo el primero se dio cuenta que el segundo no era trigo limpio y acabaron muy mal. Sigo teniendo algún contacto con él tras abrirle los ojos.

Por ultimo... Miguel, un primer paso que se convirtió en una historia incompleta.

Y... mi canario favorito. El único con quien acabé teniendo una amistad mas estrecha. Mi niño Juanjo... del que ya os hablé.

Todos ellos me hicieron pasar momentos muy agradables, buenos ratos, y algún que otro momento "especial" . Hablamos de cine, música, libros, sentimientos, inseguridades, miedos, de nuestras experiencias, de nuestros sueños... Con algunos la confianza dio para intercambiar teléfonos. Y con el tiempo para vernos en persona.

A veces el caso era muy similar a: chico conoce chico, chico cae bien a chico, chico hace amistad con chico, pero chico no queda con chico por inseguridad en ocasiones y por fidelidad otras. De modo que los chicos entablan una agradable relación  que no acaba en presentación y algún que otro chico llega a desesperar. Y con razón.

Pero a otros llegas con el tiempo a conocerlo en persona.

A todos los conservo con cariño "en terreno o no vedado". Canarias, Barcelona, Madrid, Málaga, Granada, mi propia ciudad...

Fueron los pioneros. A través del blog llegaron otros muchos.

La mayoría están fuera del armario, gays con todo asumido en la vida o bisexuales que acaban por salir de la opresión del armario, algunos muy recientemente y tras sorprendente decisión. Otros siguen allí dentro y ni siquiera son capaces de entreabrir la puerta. Es duro, lo se. Pero el aire fresco que entra al entreabrir las puertas es tan agradable... También lo se.

Alguno que otro insistía en que todos acabaremos por dejar de caer en las redes femeninas y los brazos de un buen hombre cobijarían nuestras dudas y que éstas serían disipadas para siempre.

Cuanta razón... 

De todas formas, muchos son incapaces de entender que pueda atraer, enamorar, excitar, llenar tanto, agradar, tanto un hombre como una mujer. Se limitan a verlo desde su propio punto de vista gay, que no se diferencia mucho de los numerosos heteros cerrados de mente que no aceptan -porque no lo entienden- el amor entre dos hombres.

Yo siempre presumí de enamorarme de una persona, no de una mujer o un hombre, sino de su esencia, de su forma de ser, de su sonrisa, de su apoyo, de su compañía, de su complicidad, de su mirada... me daba igual si cada mes tenía o no unos días más delicados de sobrellevar que otros.

Pero solo había podido desarrollar este amor con mujeres. Si hubiera llegado "mi chico" lo hubiera querido igual.

Como así sucedió con el tiempo.