EL ARMARIO ABIERTO DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE. Confesiones a un diario indiscreto... 2009-11-08T22:52:23+00:00
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Tecnología the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/11/08/noviembre-sigue-siendo-noviembre NOVIEMBRE SIGUE SIENDO NOVIEMBRE... 2009-11-08T22:52:23+00:00 2009-11-08T22:52:23+00:00 <p><strong class="large"></p> <object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"> <param name="allowFullScreen" value="true" /> <param name="allowscriptaccess" value="always" /> <param name="src" value="http://www.youtube.com/v/9t3Lc7iPK54&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" /> <embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/9t3Lc7iPK54&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed> </object> <p></strong></p> <p><strong class="large">Hace cuatro años mi vida empezó a ser distinta un mes de noviembre.</strong></p> <p><strong class="large">Con el fallecimiento de mi madre entré en una época de grandes cambios. No soy el que fui, sin dejar de ser el que era, siendo más quien ahora pueda ser. </strong></p> <p><strong class="large">Testigo de su proceso degenerativo, sufrimiento y dolor, aún no se cómo tuve fuerzas para solventar tan dura prueba. Convertirte en el cuidador de un ser querido al que ves irse poco a poco en un proceso degenerativo conlleva sufrir, en ti mismo, un proceso  de desgaste psicológico e incluso físico que deja inevitablemente huella. A veces, si me detengo a mirar por dentro, aún veo heridas que sospecho jamás cerrarán del todo.</strong></p> <p><strong class="large">El mes de noviembre, de hace ya cuatro años, me trajo el desgarrador dolor de su pérdida. Me morí un poquito también con ella. Y quedé huérfano tras haber perdido ya a mi padre con 13 años.</strong></p> <p><strong class="large">La casa quedó vacía de familiares, enfermeras, médicos, vecinos, ayudantes. La rutina de cambios posturales, alimentación nasogástrica, aseo, administración de medicamentos, atención permanente... se detuvo de repente, y con ello el ritmo de vida de los últimos tres años anteriores. Se hizo un silencio en la casa solo roto por un llanto que se repite en desahogo y poco a poco se va calmando hasta quedar en un pellizco que no se desvanece. Desde entonces la soledad se empeñó en rondarme. Cada año es peor.</strong></p> <p><strong class="large">Convivir con el deterioro y crudeza de la enfermedad, y testimoniar la angustia de la muerte, me hizo cambiar en aquel momento, de forma brusca, en los planteamientos vitales que durante toda mi vida anterior me habían acompañado. Cambia la perspectiva, lo pequeño se hace grande y lo importante pierde cualquier protagonismo a favor de lo más sencillo.</strong></p> <p><strong class="large">Tal vez era demasiado tarde, pero decidí dar un paso hacia nuevos horizontes, totalmente distintos a los que antes solía otear. Me aventuré en giros personales insospechados para una persona tan conformista y rodeada de miedos como siempre he sido. Acogí la filosofía del Carpe Diem. Trabajé decisiones, batallé variaciones, y evolucioné hacia posiciones nunca imaginadas. Libre, al fin, de ataduras morales impuestas por las circunstancias de una vida ajena, aunque aún conviva a efectos prácticos con algunas otras, más delicadas de erradicar del todo. Preso de una voluntad de cambio. Vitalista -que no optimista- pero expectante y abierto a nuevos aires, tendencias y ambientes. Aventurero en búsqueda de una felicidad que aún -siento decir- no he llegado a conocer en la plenitud que esperaba.</strong></p> <p><strong class="large">Los nuevos tiempos supusieron un alejamiento de buena parte de mi yo anterior y de mucho de cuanto me rodeaba. Por otra parte, significó conocer nuevas personas con las que identificarme mejor, con quienes compartir emociones y similares necesidades vitales.  Buena parte de ellas llegaron  a través de este blog, otras a través de perfiles de páginas de contactos en los que soñaba -iluso- con encontrar lo que tanto deseaba. No tardé en darme cuenta de los riesgos que ello conllevaba.  No siempre das con las personas adecuadas. A menudo el autor de un blog acaba siendo muy distinto a quien tú creías, y lo que encerraba el mundo de los perfiles acaba por desencantarte.</strong></p> <p><strong class="large">Por contra, los blogs -y ahora la novedad del Facebook- me han permitido encontrar buenos amigos. Muchos permanecen y otros van y vienen. Algunos desaparecen. La vida es así. Puertas que se abren y se cierran, gente que se acerca, se queda o se aleja. A través de ellos he conocido otras personas interesantes y de valía. Además me han ocasionado experiencias, encuentros y vivencias extraordinarias. Los perfiles, por su parte, también me han proporcionado algún que otro encuentro satisfactorio, aunque fuera breve. Siempre confío en que puede salir bien. Tal vez sea demasiado confiado, pero uno es como es.</strong></p> <p><strong class="large">Y eso que estoy bien escarmentado tras la sucesión de varios fracasos. En lo que respecta al amor, no he tenido mucha suerte que se diga...  Ni con el primer chico, aquel treinteañero amante del cine y las casualidades, tampoco con aquel veinteañero con quien meses después compartí unos días mágicos lejos de Sevilla, y mucho menos con aquel rollito del invierno siguiente y que tan bien besaba. No hubo mucho más. No soy precisamente un ejemplo de promiscuidad. Demasiado sentimental y romántico para eso. No tuve suerte. Tanta ilusión y tan poco éxito acabó por encaminar mis pasos hacia el sendero del desencanto.</strong></p> <p><strong class="large">En el campo de la amistad las cosas tampoco fueron muy diferentes en un gran número de casos, con personas que celebras conocer y crees tendrás ya a tu lado para siempre, pero con el tiempo te lamentas por ver como desaparecen. Además, la mayoría de las veces por causas que ni siquiera llegas a saber o logras comprender.  Simplemente dejan de estar ahí. Afortunadamente otras muchas quedan. Y no dejas de preguntarte si esa suerte también la podrá tener con ese compañero en la vida con quien compartir un presente, construir un futuro y evocar el pasado.</strong></p> <p><strong class="large">No andaba uno muy esperanzado cuando de pronto surgió inesperadamente aquel veinteañero al que bauticé por aquí como Orlando -porque Shiquillo hizo la observación de su parecido con Orlando Bloom- y con el que compartí los mejores meses de mi vida. Jamás había sentido eso por nadie. Nunca me habían hecho sentir de esa manera. El amor que llegué a sentir por él aquellos meses no podía compararlo con nada anterior. Son sensaciones que no he vuelto a tener.</strong></p> <p><strong class="large">La alegría fue breve, no llegó a seis meses, pero de una intensidad tal que proporcionan la impresión de haber sido muchos años. La ilusión se marca a fuego en el brillo especial de los ojos de todo ser que ama y comparte sentimientos hacia la otra persona. ¿Qué  pareja no ha sido testigo  de ese "algo" especial en los ojos de quien te quiere y a quien le gustas reflejado al mirarte?</strong></p> <p><strong class="large">Aquel brillo desapareció. Repentinamente se fue como había venido, en silencio, sin avisar. Las palabras que lo anunciaron me atravesaron al morir un mes de noviembre. Otra vez noviembre... Y algo se murió conmigo aquel día.</strong></p> <p><strong class="large">Caí en la depresión, el desengaño, el desencanto y la dejadez de espíritu. Salí adelante como buenamente pude. Desde entonces, hace ya dos años, no he vuelto a tener relaciones con nadie. Me costó superar el desamor, despertar del sueño hecho realidad y asumir la verdad. Sigo echando de menos aquella sensación de plenitud y felicidad, pero de una manera distinta, y sin cerrar la puerta del corazón a quien quiera llamar a ella.</strong></p> <p><strong class="large">Lo malo es que siempre me ronda la certeza de que cada vez se hace más difícil que alguien se interese por tocar la aldaba de una puerta cada vez más ajada por el paso del tiempo, sin el lustre de la juventud,  sin cuerpo, con goznes sin engrasar, y a los que pocos pueda interesar entre tantísimas como hay por ahí, más forjadas, mejor labradas, mucho más llamativas y más modernas.</strong></p> <p><strong class="large">Por eso no me hice ilusiones cuando hace unas semanas accedí a la página de uno de esos perfiles que abrimos con la esperanza de encontrar alguien interesante con quien compartir, según las preferencias de cada cual, sexo o pasión, tal vez emoción, una probable amistad, o extraordinariamente amor, y que con el paso del tiempo y cansado de derrotas terminas por casi olvidar.</strong></p> <p><strong class="large">Pero de cuando en cuando lo abres. Te acostumbras a no ser lo que habitualmente más buscan: sexo fácil, cuerpos trabajadísimos en el gimnasio, modelitos, bellezones, MBDs... En mi caso prima el texto, y las fotos son muy normales. Seguramente por eso apenas recibe uno visitas, ni mensajes... Y por eso me llama tanto la atención alguien que lee lo que pones, se interesa por ti y te mande un mensaje. Lo contestas, acabas por intercambiar varios más, das el paso de agregarlo al Messenger, hablas por teléfono, crece la complicidad, nace la confianza, estás a gusto, te ríes, disfrutas, te emocionas y te das cuenta de que te mola.</strong></p> <p><strong class="large">Y aunque insistes y avisas que Internet es peligroso, que te haces una imagen mental que no corresponde a la realidad, que no puedo presumir ni de cuerpo, ni de belleza exterior, ni de dinero, ni de experiencias, ni de nada de lo que tanto buscan la mayoría, salvo de ser buena persona y buen amigo... te dicen una y otra vez que te quieren conocer, porque le resultas interesante, y molas mucho, y se lo pasa bien contigo, y le gusta tu voz, y le pareces guapo y un chico encantador...</strong></p> <p><strong class="large">Me confesó estar también en contacto con otro chico muy guapo que coqueteaba con él, pero quería conocerme a mí antes. Le anuncias que conmigo tendrá la seguridad de un amigo para toda la vida y con el otro chico seguramente un polvo de unas noches. Que igual lo segundo le viene mejor en plena sequía tras cortar con su novio pocos meses atrás. Pero insiste en darle vueltas a querer quedar... y yo vuelta a avisar que se está haciendo una idea que no es. Hasta que la última noche, tras días y días de horas y horas hablando en complicidad, bien entrada la madrugada,  decidimos agregarnos al Facebook.</strong></p> <p><strong class="large">Al día siguiente hago todo lo posible para darle la sorpresa tras su insistencia e interés. Me esfuerzo en solucionar varios asuntos pendientes que me impedían apenas tener algo de tiempo libre. Y me dispongo a quedar con él. Tenía una enorme ilusión en ese "momento Casablanca" con visos de hacer real una amistad que se había ido consolidando virtualmente. No tenía por qué dudar que no fuera a ser así. Buena parte de mis mejores amigos los he conocido  así, y ha funcionado. Muchos leéis o comentáis este blog.</strong></p> <p><strong class="large">Como él terminaba de trabajar a las 8 de la tarde, le envío un mensaje en plan sorpresa para vernos en torno a esa hora. Al poco me contesta que se había agobiado mucho y prefería no quedar, que me había escrito un correo para explicarse y que le perdonara.</strong></p> <p><strong class="large">Conforme leía el texto del SMS se me cortaba el cuerpo. Sabía sin leerlo lo que pondría ese correo. El cuerpo aún se descompuso más cuando comprobé que se había enviado a las 10:30 de la mañana. Yo llevaba todo el día esforzándome por solucionar todos mis asuntos familiares y laborales para poder disponer de tiempo y quedar  cuando ya me habían escrito para decirme que no querían verme.</strong></p> <p><strong class="large">Me sentí absurdo ya si leerlo.</strong></p> <p><strong class="large">Al leerlo más si cabe.</strong></p> <p><strong class="large">En resumen, me decía que yo era alguien que le resultaba interesante, por mi sentido del humor, que sigue el rollo, y con el que hay química, pero faltando algo básico y fundamental como es el contacto físico.</strong></p> <p><strong class="large">Me daba la razón en aquello que tanto le insistía, que por Internet te haces una idea preconcebida, idealizas el físico y te lo imaginas como a ti te gustaría que fuera... pero que con el Facebook me puso una cara, un cuerpo, una ropa, unos amigos, un entorno... mucho más cercano a la realidad que la idea preconcebida que antes pudiera tener.... un Manu más real que unas líneas escritas en un cuadrito en el Messenger de casa.....  Y aunque le gustaba mucho las cosas que hay dentro de mi cabeza, mi forma de escribir, mi sentido del humor, o sea, mi personalidad... no solo somos eso, y en el chat se conoce primero a la gente por dentro y luego por fuera.... y eso es muy peligroso, porque es tan artificial que es como si fueras ciego y no sabes con quien hablas.... así que prefería no quedar.</strong></p> <p><strong class="large">Se despedía acusándose de ser, quizás, superficial e inmaduro. Y esperando que le perdonara.</strong></p> <p><strong class="large">Seguramente influyó el mes, las fechas en torno al fallecimiento de mi madre, el recuerdo de mi ex... el caso es que me hundí sin poder evitarlo en la tristeza.</strong></p> <p><strong class="large">Y aunque varias veces anuncié que no quería contar más cosas tristes en este blog, el Armario Abierto no deja de ser un diario en el que reflejar las cosas que me pasan, las buenas y las malas. Por eso os lo cuento.</strong></p> <p><strong class="large">Agradezco a cuantos se han interesado por mí estos días sus palabras de ánimo y aliento. Ya sé que no debería sentirme tan mal por algo así, por alguien así, pero uno es precisamente "tan así" y no lo puede evitar sobre todo, insisto, en un momento o mes inoportuno.</strong></p> <p><strong class="large">Seguramente me siento herido sin razón, y a lo mejor su intención no fue la de hacerme daño, aunque yo no pudiera evitar sentirme mal, como despreciado... no sé. Pero uno es como es. Y yo soy... Manu. Sigo siendo yo.</strong></p> <p><strong class="large">Y noviembre... sigue siendo noviembre.</strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/10/18/el-hilo-oro EL HILO DE ORO 2009-10-18T03:04:58+00:00 2009-11-05T22:05:33+00:00 <p class="large"><strong class="large">Es de noche, y estamos, sí, en otoño. Las hojas de una época se caen y se prepara el crecimiento de la semilla de una nueva.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Son palabras de María Zambrano, recogidas en una película que sobre su figura filmó en 2004 José Luis García Sánchez y que conservaba entre mi colección de DVDs aún sin ver. La compré a un precio irrisorio hace ya tiempo en una de esas promociones con las que los almacenes intentan quitarse de en medio stocks de productos con ya muy difícil salida.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Me llamó la atención que el guión lo firmaba Rafael Azcona, y sobre todo que el largometraje sirviera para acercarnos a esa gran pensadora -demasiado desconocida para muchos- que fue la andaluza María Zambrano, Premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1981 y Premio Cervantes en 1988. Una mujer que, sin duda,  merece ser considerada como figura clave para la cultura hispánica.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Fue discípula de Ortega y Gasset, de Zubiri y de García Morente, y se la considera una gran filósofa que destaca por la utilización metafórica de muchos de los grandes símbolos tradicionales que la lleva a la formulación de conceptos como el de «la razón poética», uno de los núcleos fundamentales de su pensamiento. María Zambrano propone la creación de la persona a partir de una metodología articulada en torno a esa razón poética. Ser mirado sin ver, abrumado ante una realidad que permanece oculta; para ella, el ser humano, tiene la capacidad de ver a su alrededor, aunque no a sí mismo.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">En mi caso es taaaaan auténtico...</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Todos nos preguntamos sobre el sentido de la vida y la muerte, sobre la justicia y la libertad... Todo el mundo debería ser capaz de razonar y organizar sus ideas. Y eso es lo único que requiere la filosofía: unas preguntas y un método. Pero suele suceder que solo con nombrarla ya nos transportamos a un plomizo estado de aburrimiento y desinterés. O simplemente huimos de ella. </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Recuerdo que en mis años de instituto la filosofía resultaba una de las asignaturas más pesadas. Supongo que no habrá cambiado mucho la cosa.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Personalmente no soy de los que se entusiasman ante temas tan profundos. Confieso que me aburren soberanamente esos libros sobrecargados de texto que hablan sobre supuestos filosóficos, políticos, sociológicos, etc. Huyo sobre todo de los ensayos. Siento ser tan poco intelectual.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Quizás por eso, en mi afán por conocer y descubrir, soy asiduo a echar mano de lo audiovisual si lo puramente textual me supera o sencillamente no me siento preparado para tratarlo como se merece.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Pondré un ejemplo algo frívolo que sirva para entenderlo. Hasta este verano, no había leído ninguno de los libros de Harry Potter y sin embargo había visto todas sus películas (de hecho tengo las cinco primeras en mi colección de DVDs en espera de que salga la última).</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Conocía, por tanto, de sobra las obras y milagros de los protagonistas de esta saga literaria, pero lo sabía sin haber leído ninguna de sus novelas. Y de repente, en apenas dos meses, me leí de corrido los cinco tomos de J.K. Rowling porque, simplemente, había llegado su momento.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Sí, para mi los libros (como dice Jagg) tienen su momento. Bueno los libros, los viajes, las series, los cursos, las personas, las películas... todo tiene su momento. Llega a nosotros cuando tiene que llegar.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">A veces somos capaces de esperar pacientes y otras forzamos la situación, pero el resultado final de éxito o fracaso dependerá simplemente de si era o no el momento adecuado para que se produjera el encuentro, natural o empujado.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Los amigos momentos...</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Otro ejemplo. Hasta hace muy poco no me empujé hacia Saramago. Nuestra primera cita me sorprendió grata e inesperadamente con un castillo de fuegos artificiales iluminando mi propia ceguera. Y hasta a un ensayo suyo sucumbí.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">No se si acabaré abrazando al nobel portugués como a mi adorado Benedetti, pero eso solo el tiempo lo dirá. Entre tanto, necesito otros muchos empujones, hacia autores como Auster, Bucay, Cortazar, Delibes, Etxebarria, Faulkner, Gala, Izaguirre... por citar solo algunos ejemplos, de los más variados que el abecedario pueda nominar o apellidar desde la A y hasta la Z... de Zambrano.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Sabía de ella, aunque apenas hubiera leído algo de su obra. Me acerque a María Zambrano como a tantos otros, simplemente por curiosidad, por afán de conocimiento, porque me gusta saber sobre las cosas y sobre las gentes.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Desde los personajes más importantes de la Historia hasta los más sencillos desconocidos pueden encerrar en sus vidas algo de interés.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">En el caso de la filósofa, su estampa -ya anciana- me enterneció al verla un día en alguna enciclopedia, mientras me acercaba por casualidad a su pensamiento, su realidad de exiliada republicana y su destacada labor como mujer intelectual de la España del siglo XX.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Retazos de su razón poética me conmovieron. Y sin necesidad de caer en la obligación de una lectura que igual se me atravesaba, empecé a conocerla un poquito más, como me ha ocurrido con tantas y tantas otras figuras de la historia de la humanidad.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">En multitud de ocasiones la imagen ha prologado un encuentro literario posterior. Como me ocurrió con Blasco Ibáñez o Pérez Galdós hace ya tanto tiempo. Series de TVE como Cañas y barro, La barraca, o Fortunata y Jacinta me los dieron a conocer y con el tiempo mis ojos infantiles o cargados de adolescencia se dejaron atrapar por las páginas de sus libros, llegados su momento.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Las amigas series...  </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Los amigos libros...  </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Mientras llega el momento adecuado de la filósofa, el filme María querida me ha acercado un poquito más a Zambrano. No es una gran película. Muchos la considerarían aburrida o simplemente mala, y seguramente desconocida. Es un ejemplo de esas producciones subvencionadas que luego apenas nadie va a ver al cine, si es que tiene la suerte de ser estrenada. Pero no hay que dejarse engañar, porque entre ellas las hay de todo tipo, y a veces incluso se esconden joyas que solo un minoritario público tiene la fortuna de identificar.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">A mi estas películas me resultan interesantes. Por supuesto, en su mayoría, carecen totalmente del más mínimo sentido del espectáculo tan necesario para disfrutar de una buena sesión en el cine, sea cual sea la temática a tratar. Pero vistas en la intimidad del hogar, en el momento adecuado, pueden aportar mucho. Como uno de esos programas de TV (un Documentos TV de la 2, un Retratos de Canal Sur o una buena entrevista cualquiera) sobre aspectos de la historia del ser humano rodado en soporte cinematográfico.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">En este caso me servía para conocer un poquito más la figura de María Zambrano (interpretada magníficamente por Pilar Bardem) y repasar interesantes aspectos de la vida intelectual española del siglo pasado.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Lo confieso soy un fan del NO-DO. La nostalgia me puede.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Los amigos recuerdos...</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Durante una de las largas, solitarias, y en exceso calurosas jornadas del puente del Pilar de este año, tras haber pasado por el cine para ver Ágora de Amenabar (buena sin llega a emocionar, pero excelente como denuncia del fanatismo y la intolerancia), tras muchos ratos ante el PC blogueando, facebookeando, o viendo películas tan dispares como District 9 o Fuga de cerebros, y series tan divertidas como Glee (descubierta gracias a Miguel) me vi a mismo delante de las numerosas carátulas que conforman mi colección de DVDs en busca de uno de esos momentos por llegar.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Las amigas películas...</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Y sucedió que me dio por visionar el citado largometraje María querida. Y entre las muchas palabras que la voz de la Bardem ponía en boca de Zambrano aletearon unas dedicadas frases sobre la amistad que me cautivaron: </strong></p> <p class="large"><strong><em class="large">"Más que nunca es hoy necesario vivir juntos los amigos, en una pequeña comunidad, en un rincón de la naturaleza en compañía de las cosas, de algunos animales y de las personas. Pues la amistad es lo único que preserva el hilo de oro del corazón. Y solo ella y solo él nos dejan aflorar nuestra alma en el mundo, en la tierra.</em></strong></p> <p class="large"><strong><em class="large">Yo no estaría en silencio, sin publicar nada años y años, sin que me importase nada más que escribir lo que tengo que escribir. Existir solo para mis amigos y para quien con el corazón abierto se presente.</em></strong></p> <p class="large"><strong><em class="large">Es de noche, y estamos, sí, en otoño. Las hojas de una época se caen y se prepara el crecimiento de la semilla de una nueva.</em></strong></p> <p class="large"><strong><em class="large">Y veo un nuevo mundo de una aurora que no será nuevo, ni mundo, ni aurora, si no se recoge el hilo de oro que solo se transmite con la amistad".</em></strong></p> <p class="large"><strong class="large">Las amigas frases...</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Frescas aún en mi memoria, vinieron a cuento esas palabras en plena sesión de Facebookterapia mantenida con Carlitos Sublime. Me vino bien la charla en uno de esos largos puentes de días encadenados en soledad y en silencio.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Afortunadamente las dos semanas anteriores la rutina de vacío se había roto con la ayuda de Mikgel, con quien disfruté de la Exposición Máquinas de mirar en La Cartuja, un rato de charla en el Café Egoísta, y una sesión en el cine Alameda viendo la muy entretenida película Gordos. Y con la ayuda, también, de Pcj o CRAZY, a los que hacía mucho que no veía y con quienes posteriormente compartimos una agradable y divertida cena en Il Forno.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Días después, celebrábamos el cumpleaños de Mikgel. Hubiera sido una estupenda ocasión para que se reunieran todos los componentes de aquella chupipandi crecida hace tres años en torno al hoy decadente mundo de los blogs, pero es una tarea harto difícil, por no decir ya imposible. No pudieron venir los Pedros, Dik, ni Quijote (más de un año ya sin verlo), pero al menos sirvió para pasar una tarde agradable con Shiquillo y su Gaby, cafeteando en el Louvre, encontrándonos con una de esas procesiones de gloria tan típicas de la Sevilla de otoño, y cenando las tapas que nos servía una simpática y pintoresca rusa en La Estrecha de San Marcos, sumándose luego Carlitos y su Chema, con quienes confraternizamos en un par de locales de La Alameda en una noche que agradecí poder compartir con todos ellos. </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Si no fuera por<span class="large"> </span></strong><span class="large"><strong>ratitos como estos... a </strong><strong>los que hay que sumar llamadas, mensajes, correos, y charlas de Messenguer de otros amigos como Alberto, Chequebo, Jagg, Fran, Fernando, o los comentarios de los contactos del Facebook.</strong></span></p> <p class="large"><strong class="large">Los amigos amigos...     </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Entre todos trenzan un hilo de oro que igual está algo desgastado, como deshilachado. Mucho más débil que antaño, cuando todo parecía oropel. Y, claro, así es complicado que surza bien.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Aunque los amigos momentos, las amigas series, las amigas películas, los amigos recuerdos, los amigos libros, y las amigas frases, ayuden a sobrellevar las largas jornadas de costura en la vida, son por encima de todo los amigos amigos los que permiten que el hilo no se rompa, aunque siempre hay alguno que advierte cómo su cosido hoy día parece más triste y ajado, por mucho que yo intente disimularlo con bordado.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Es probable que los ojos estén cansados y por eso cueste tanto ensartarlo. Tal vez sea culpa de la falta de un buen dedal que empuje. Quizás no funcione bien el bastidor sobre el que apoyarme al coser. Puede que la aguja no sea buena. O simplemente ocurra que la mano ya no tenga fuerzas.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Solo tengo claro que no quiero acabar haciendo el traje del emperador.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Por el contrario, ansío lograr la capacidad de ser mirado y aprender a ver a un tiempo, desvelando una realidad que deje de estar oculta. Y ver no solo a mi alrededor, sino también a mí mismo.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Ojalá pueda seguir contando con amigos que preserven el hilo de oro del corazón y me permitan aflorar el alma al mundo y a la tierra. Existir solo para los amigos y para quien con el corazón abierto se presente.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Aunque apenas lo parezca por el calor que en éste mediados de octubre  hace por tierras andaluzas... es de noche, y estamos, sí, en otoño. Caen las hojas de una época, y se prepara el crecimiento de la semilla de una nueva.</strong></p> <p class="large"><strong class="large">Soy testigo de un nuevo mundo, de una aurora, sin saber cómo será ese nuevo mundo y cómo será la aurora que lo anuncie. </strong></p> <p class="large"><strong class="large">Solo </strong><strong><span class="large">sé, como aprendí de la razón poética de María Zambrano, que no será nuevo, ni mundo, ni aurora, si no se recoge el hilo de oro que solo se transmite con la amistad.</span> </strong></p> <p><strong>    </p> <object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"> <param name="allowFullScreen" value="true" /> <param name="allowscriptaccess" value="always" /> <param name="src" value="http://www.youtube.com/v/Q7RPCFfudmU&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" /> <embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/Q7RPCFfudmU&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed> </object> <p></strong></p> <p><strong>A los amigos que tuve. A los amigos que tengo. A los amigos que espero tener...</strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/10/01/madrid-2016-2 MADRID 2016 2009-10-01T00:18:42+00:00 2009-10-12T00:06:24+00:00 <p><strong></strong></p> <p><strong><span class="large"><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/logo-madrid-2016.jpg" alt="" />Tengo una corazonada... </span></strong></p> <p><strong><span class="large">Y un deseo... que las corazonadas se hagan realidad. </span></strong></p> <p><strong><span class="large">Mi pequeño granito de arena en una enorme playa de dunas hechas con la ilusión de muchos.</span></strong></p> <p><strong><span class="large">Suerte, Madrid.</span></strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/09/14/ltimos-d-as-verano ÚLTIMOS DÍAS DE VERANO... 2009-09-14T02:13:09+00:00 2009-09-27T22:16:55+00:00 <p><strong class="large">Miro el calendario y observo que en una semana ya se habrá ido el verano. Nadie lo habría asegurado la noche del sábado, cuando me asomaba a la terraza y veía que el termómetro que hay en frente de casa marcaba 32º  a las 10 de la noche, bajando a 29º tres horas más tarde. Un detalle.</strong></p> <p><strong class="large">Aunque el calor se resiste a irse, el ambiente no parece -algo es algo- tan sofocante.</strong></p> <p><strong class="large">El domingo se presentó con nubes y sensación de bochorno. Y a las 10 de la noche andábamos por 26º. Dicen que igual llueve. ¿Será verdad?</strong></p> <p><strong class="large">Necesitaba este cambio de tiempo, aunque me temo que no durará mucho. Falta por llegar lo que se denomina por aquí "el calor del membrillo". Que hartura de verano, que se empeña en quedarse hasta cuando ya no lo es.</strong></p> <p><strong class="large">A muchos extrañará que diga esto, pero salvo por el mes de vacaciones, lo cierto es que no me siento especialmente contento con esta estación. Demasiado agobio durante demasiado tiempo por las altas temperaturas. Quizás si viviera en latitudes costeras o más al norte pensaría distinto, pero me encuentro más cómodo en primavera y otoño, que en este sur no suele ser tan extremo y es más cálido de vivir.</strong></p> <p><strong class="large">El Otoño es una de mis estaciones del año preferidas. Amigo de melancolías y deshojes, lo espero cada año, recordando su flor, abrigando esperanzas, anudando relaciones, aunando rutinas y proyectos, anidando estampas interiores...</strong></p> <p><strong class="large">El otoño me trae recuerdos de inicios de curso, de estrenos de libros, de nuevas caras, de acopio de material de papelería, de comienzo de temporada, de renovar la ropa, de limpieza general, de frescas noches y alboradas, de reencuentros televisivos, de nuevas agendas relucientes, de espíritu universitario e infancias que no vuelven... </strong></p> <p><strong class="large">Claro que también me trae recuerdos dolorosos, de pérdidas y ausencias a los que uno se domestica aunque nunca se acostumbre.</strong></p> <p><strong class="large">El calendario preotoñal avisa de la llegada del nuevo tiempo con la apertura de la temporada teatral del Lope de Vega. Desde agosto ya tenía noticias de la programación hasta diciembre. Y con enorme ilusión ya me encargué de reservar enseguida entradas para ver a principios de diciembre El caso de la mujer asesinadita, con Isabel Ordaz,  y a final de octubre Dos menos, con José Sacristán y Héctor Alterio.  Además Pcj me propuso el María Estuardo, de Schiller en noviembre. Guay.</strong></p> <p><strong class="large">El estreno de temporada en el Lope de Vega venía este año de la mano de la compañía valenciana L´Om Imprebís, con el Calígula de Albert Camus. En principio iba a ir con Mikgel, pero le surgió un asunto familiar y hubo que anular la cita y buscar sustitutos que ocuparan las entradas. Total que al final no iba a ir, pero me animé de pronto a ir yo solo. Un impulso...  y me gustó bastante, a pesar de que las críticas no eran muy buenas. No suelo ir demasiado a este tipo de teatro, me va más la comedia, y lo cierto es que me ha sorprendido, positivamente.</strong></p> <p><strong class="large">Esa mañana me había despertado con dolor de cuello, y no creí conveniente ir al gym. Como Jagg y Alberto me habían recomendando UP (la última película de la factoría Pixar), me dio otro impulso y me fui a verla a mediodía, en versión 3D. Me encantó, y me emocionó. No creo que sea por estar especialmente sensible, es que la historia es tan tierna...</strong></p> <p><strong class="large">No recuerdo cuando fue la última vez que sacaba entradas para ir el cine a esa hora, pero entre el tipo de sesión y el tipo de película me vi de pronto algo desubicado, rodeado de papis con niños. Menos mal que eran ya mayorcitos y se portaron bien.</strong></p> <p><strong class="large">Y, por cierto, que adelantado está el tema ese de las tres dimensiones, oye...</strong></p> <p><strong class="large">De vuelta del cine la tarde se planteaba larga, muy larga. Y el dolor de cuello no cesaba. Tras ponerme calor y untar cremita, me surgió el mencionado impulso de sacar una entrada para el teatro, de las baratas (de esas de gallinero). Y para allá que me fui a pesar del bochorno. Con la suerte de que al haber pocas entradas vendidas en la sesión de tarde las acomodadoras acabaran por sentarme en la fila 5ª del patio de butacas. Un chollo, oiga...  </strong></p> <p><strong class="large">Cine y teatro en vez de gimnasio. El cambio fue positivo y no solo por el cuello. Al final no pasé por allí en toda la semana, desde que volví el sábado anterior tras todo agosto casi sin pisarlo. La amiga constancia no quiso volver. Me excusaba en el calor (es lo más fácil), pero también ayudó mucho el estado de ánimo y el estrés del trabajo habitual de primeros septiembre.</strong></p> <p><strong class="large">A mi edad no es bueno hacer ejercicio solo el fin de semana. Esperaré a que vuelvan las ganas. Aunque lo físico y lo anímico se alían en contra.  Pero estoy acostumbrado -mal acostumbrado- a estos parones. Mi vida es un acordeón constante y mi corazón una montaña rusa. ¿Cuántas veces habré plasmado esas palabras en este armario?</strong></p> <p><strong class="large">No soy el único con bajones, alguien que quiero mucho y algún otro amigo andan también finos con ello. Cachis... Ojalá supiera cómo ayudarles. Al menos les insisto en que estoy ahí si me necesitan.</strong></p> <p><strong class="large">Por mi parte, como le decía a alguien hace unos días, "tengo sensación de vencido" y han sido muchos los días que he tenido una noria por cabeza... pero uno sigue adelante, a trompicones, como buenamente puede.</strong></p> <p><strong class="large">Para colmo, "ansi" ha seguido haciendo de las suyas. Me ha dado un veranito... porque tras la ruta vacacional por Madrid, Valencia, Canarias y Granada se agarró con unas ganas que no había quien lograra escapar de ella.</strong></p> <p><strong class="large">"Ansi" conmigo se manifiesta en forma impulsiva, es decir, comiendo impulsivamente... comprando impulsivamente... y proyectando el trabajo con un impulso considerable. Consecuencias: kilos de más, demasiados gastos y estresssss....</strong></p> <p><strong class="large">Solo espero que no vuelvan las noches de crisis.  Por favor, por favor, por favorrrrr....</strong></p> <p><strong class="large">En el último mes habré quedado con alguien un par de veces. Un breve reencuentro con Shiquillo y su Gaby, tras su vuelta de París (al que se sumó Mikgel) un domingo por la noche en Ciudad Expo. Y un par de horas, otra noche, con Carlitos, Chema, Pcj, y Mikgel que apenas dieron para una cena rápida en el Forrest Hollywood y un refresco en el Flamingo. Pequeños oasis de alivio en un duro, solitario y largo agosto. Lo normal.</strong></p> <p><strong class="large">El resto del tiempo de ocio fueron más bien instantes de escape sin compañía. Como un paseo por la ciudad el único día que las altísimas temperaturas dan un respiro y saliendo de compras para seguir con la lentísima redecoración de la casa, en plena fiebre consumista que se ha manifestado en un sofá, una mesa de comedor, una mesita de centro, una lámpara, y dos cuadros. A lo que hay que añadir un notebook, tres DVDs, dos libros, chocolates y helados varios, una percha para pantalones, otra para cinturones, un cuaderno de colorines, tres revistas, cinco plantitas, regalos para un bebé que ha de llegar y alguna que otra primera entrega de esas de fascículos del kiosko de cada septiembre. Aparte de las entradas para espectáculos de aquí a diciembre. Un gastón, oiga.</strong></p> <p><strong class="large">Las escapadas se hicieron también en forma de huidas culturales con visita a los Reales Alcazares, exposiciones como la del Settecento veneciano, o una cada vez mayor afición por la fotografía. La lectura ha sido otro refugio.</strong></p> <p><strong class="large">La soledad y el silencio habituales se rompieron con inesperadas y agradecidas llamadas como las de Miguel Manchego, Pcj o una amiga de Orlando que conocí en Madrid, o las más frecuentes de Chequebo o Alberto. El Messenguer me permitió saludar a Aitor, Judah o Fernando, pero confieso que cada vez me conecto menos.   </strong></p> <p><strong class="large">Las horas de Facebook entretienen algo. La lectura de los sucesivos libros de Harry Potter, en auténtico maratón, mucho más (ya voy por el 6º). Los canales de ONO me sirven para huir de tanto fútbol de verano. Y Antonia San Juan -como Stella Reynolds- me hizo reír, con un soplo de aire fresco entre tanta y calurosa abulia estival. </strong></p> <p><strong class="large">En este tórrido tiempo el Plus me permitió disfrutar de buenos momentos con Cometas en el cielo, Mamma mia o el concierto de la gira de Sticky &amp; Sweet de Madonna grabado en Buenos Aires, que provocó inevitables recuerdos valencianos y ¿cómo no? de Orlando.</strong></p> <p><strong class="large">Menos mal que poco a poco fueron volviendo las series: Doctor Mateo, Damages, Betty, Cinco hermanos, Gossip girl, Cuéntame... junto a programas como Españoles por el mundo, GH o Sálvame (¡Arriba la Esteban!) en los que uno se refugia para no pensar.</strong></p> <p><strong class="large">Pero no siempre se consigue y uno se vuelve nostálgico y errático, con días tontos, y hasta se siente Columeta.</strong></p> <p><strong class="large">Como no hace mucho escribía en el Facebook... "se marchan  los sueños". No sé si al cementerio aquel de Fangoria... </strong></p> <p> <object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"> <param name="allowFullScreen" value="true" /> <param name="allowscriptaccess" value="always" /> <param name="src" value="http://www.youtube.com/v/8jbOO9-atAc&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" /> <embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/8jbOO9-atAc&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed> </object> </p> <p><strong class="large"></strong></p> <p><strong class="large">Creo que El mundo de Millás me está afectando. Como Donde el corazón te lleve, de la Tamaro. ¿A dónde va el mío? Mi mundo se me antoja un castillo de naipes, a veces, un Exins castillo, otras. En general, permanece -como Hogwarts- oculto a los ojos de los que no conocen la magia...</strong></p> <p><strong class="large">Si tuviera varita hubiera echado el otro día un maleficio al grupo de parejitas caniquinceañera que se burlaban el otro día de un transexual con el que se cruzaban por la calle. Aspavientos, miraditas, carcajadas y comentarios sobre una persona por el simple hecho de ser distinto. El asco y la impotencia me inundan. Tampoco es algo esporádico. Los compañeros de trabajo no cesan en los comentarios sobre esos mariconazos de la tele... esa maricona vecina... esas lesbianas asquerosas...  Me siento atrapado en una jaula que me permite pagar la hipoteca pero deja sin crédito mi alma. Si al menos al llegar a casa encontrara unos brazos que me confortaran sería más fácil.</strong></p> <p><strong class="large">Como decía Calígula el sábado: "el miedo lo anula todo".    </strong></p> <p><strong class="large">Esta visto que la obra del sábado me ha inflado de existencialismo. La semana que viene voy a ver En el oscuro corazón del bosque, de José Luis Alonso de Santos. A ver qué sentimientos remueve o qué sensaciones provoca.</strong></p> <p><strong class="large">Y a la siguiente igual me animo al Tito Andronico de Animalario, aunque no esté para muchas tragedias...</strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/08/15/efecto-pasi-n-granada EFECTO PASIÓN... EN GRANADA 2009-08-15T00:43:41+00:00 2009-09-11T11:01:45+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-031.jpg" alt="" /></p> <p><span><strong>Me hizo mucha gracia un comentario que Luigi me dejó en el Facebook cuando anuncié allí que pasaría el pasado fin de semana en Granada. "Anda que te vas a quedar tú quieto..." me suelta. Y cuanta razón tenía, sobre todo teniendo en cuenta que en julio ya había pasado por Madrid, Valencia y Gran Canaria.</strong></span></p> <p><span><strong>A cuantos me lean desde hace tiempo (que no se si quedará ya alguno, teniendo en cuenta los poquísimos comentarios que me rondan ahora) no les resultará nada extraño esta afición mía por viajar. Recuerdo, incluso, que dediqué un post en mis inicios del blog, a esta afición mía viajera. </strong></span></p> <p><span><strong>No lo puedo negar, me gusta. Me apasiona conocer sitios, probar cosas nuevas, hacer fotos, ver gente... Pero no se trata solo de descubrir nuevos lugares o aventurarme con personas que apenas conoces, sino de repetir la experiencia si el primer encuentro da frutos positivos. Y además me sirve para luchar contra la soledad.</strong></span></p> <p><span><strong>Ese es el motivo por el cual aprovecho toda oportunidad que me surge para hacer kilómetros y compartir buenos momentos con amigos en lugares con encanto. Justo lo que sucedió el pasado finde.</strong></span></p> <p><span><strong>Aunque no hacía mucho que estuve con Jagg (durante su paso por Sevilla para examinarse) y en el reciente Orgullo tuve ocasión de estar con Alberto y Antonio, el hecho de que estos últimos decidieran pasar unos días en la ciudad donde reside el primero me sirvió de excusa para hacer una visita a la hermosa Granada y así verlos a los tres y pasar unos días fuera de Sevilla.</strong></span></p> <p><span><strong>Parece mentira que sean los amigos que viven a muchos kilómetros de Sevilla los que más se preocupen por mantener el contacto, pero así sucede. Las llamadas más frecuentes que recibo y devuelvo son de Chequebo (Valencia), Alberto (Zaragoza), Juanjo (Canarias) y Koeps (Madrid), y la última que he tenido, precisamente,  me ha venido de Miguel (Ciudad Real). Además, quien más se anima a quedar, aunque solo sea para dar una vuelta cuando viene por Sevilla, es el onubense Mikgel. Como comprenderéis, es normal que uno se interese por verlos las más veces posibles.</strong></span></p> <p><span><strong>Por eso, cuando Alberto y Antonio me comentaron que pasarían por Granada, inmediatamente pensé en acercarme para estar con ellos. Entre otras cosas porque hacía poco del cumpleaños de Alberto y quería tener un detalle con él. Además uno nunca sabe cuando podrá volver a verlos, así que hay que aprovechar estas ocasiones.</strong></span></p> <p><span><strong>Coincidía, asimismo, que eligieron Granada, ciudad donde vive Jagg. Y me pareció estupendo animarle a salir un poco de su rutina con mi posible visita. De modo que al comentárselo y ser amablemente invitado a pernoctar en su casa no me lo pensé dos veces y saqué billete de autobús para el viernes de la semana pasada.</strong></span></p> <p><span><strong>Me fui directamente desde el curro al bús y en apenas tres horas llegué a Granada, una ciudad que me encanta, por cierto, y me apetecía volver a ver. Gracias a algo de música, la lectura del Giraldillo y de nuevos capítulos de la segunda novela de Harry Potter (saga a la que acabo de engancharme), a pesar de cierto retraso, se hizo el viaje menos pesado.</strong></span></p> <p><span><strong>Jagg me esperaba en la estación, y desde allí nos dirigimos a su casa, no muy lejos de la misma, donde amablemente me dejó hospedarme. Se empeñó en cederme su cama (más grande) para dormir en vez de alojarme en la pequeña de la habitación de invitados, cosa que me incomodó un poquito, pero no hubo forma de convencerle. El niño es así de desprendido. Pero no hay que ser tan así hombre...</strong></span></p> <p><span><strong>La casa tenía muy buena pinta, y solo tenía la pega de estar algo retirada del centro, pero por lo demás está muy bien. Allí compartimos helado y vimos, nada más llegar, la peli de Crepúsculo que él debía devolver al videoclub (sí, los videoclubs por lo visto aún existen) aquel mismo día, y que yo tampoco había visto. Pasable. Salvo el prota, que a mi me dio muchísimo morbo, y que recordaba perfectamente de la peli de Harry Potter.</strong></span></p> <p><span><strong>En cuanto acabó la película, nos dimos una duchita rápida, nos arreglamos, y a quedar con los mañicos.</strong></span></p> <p><span><strong>Me encantó volver a recorrer las calles de Granada. Aunque esta vez la sensación era distinta. Las anteriores veces que estuve por allí mi vida era... digamos, demasiado heterosexual. Apenas unos pocos años después, la visita estaba marcada por nuevos aires, quedaba con amigos gays, y nos movíamos por la zona de ambiente. He de confesar que es la visita de la que guardo mejor recuerdo. Ojalá hubiera alguna en el futuro con una compañía a mi lado que me hiciera recordarla aún mejor.</strong></span></p> <p><span><strong>La estatua de Isabel la Católica, nos sirvió como primer punto de encuentro con Alberto y Antonio, ambos muy guapos y morenitos tras su paso por la playa de levante. El primero ya había estado antes en Granada, pero para el segundo era todo un descubrimiento que todos sabíamos le iba a encantar. Nunca falla.</strong></span></p> <p><span><strong>Nada más encontrarnos y saludarnos con un festival de besos, junto a un grupo de señoras mayores y una pareja hetero de jovencitos (a cuya componente femenina pillé mirándonos de reojo, no se si escandalizada o divertida) le di a Alberto su regalo de cumpleaños, un pañuelo de cuello muy chulo de Zara, para la temporada de invierno, y una camiseta de Bershka muy graciosa con el Coyote del Correcaminos en diversas escenas cachondas, para lo que quedaba de verano. Creo que acerté.</strong></span></p> <p><span><strong>Enseguida nos fuimos a tapear. Lo bueno que tiene Granada es que la consumición de una bebida viene acompañada por una tapa gratis. De modo que nos dimos un atracón considerable a base de pedir claritas, cervezas y varios Nestea a través de una ruta de bares por los que nos llevó Jagg y en los que no dejamos de apreciar cierto aire gayfriendly en sus camareros o clientela: La taberna de Baco, La Antigualla, El espejo, El Rinconcillo... justo allí, nos enamoramos de un perrillo abandonado que nos daba mucha pena no poder llevarnos. Y justo allí vimos pasar una pareja de chicos de la mano, sin pudor para detenerse y besarse en plena calle para seguir luego andando hacia, supongo, algún local de ambiente cercano. Siempre me resulta agradable la visibilidad, sobre todo en zonas no tan acostumbradas a ello como pueda serlo Chueca, y he de confesar que me ha sorprendido Granada en ese sentido, al menos por la zona en que nos movimos.</strong></span></p> <p><span><strong>Como Alberto y su chico estaban cansados, se marcharon pronto a su hotel, pero Jagg y yo decidimos tomar una última copa (perdón, quiero decir un último Nestea) en otra zona, también de ambiente, antes de volver a su casa. Me enseñó donde se situaba La Sal, un local de lesbianas al que por lo visto hay que llamar para que te abran o algo así. Me parecía un poco sórdido pero interesante de conocer en mi ruta de verano, tras los locales canarios con pasillos oscuros para acceder a los WC. Sin embargo tenía pinta de estar vacío y preferimos entrar en otro cercano, de chicos, el Six colours, que la verdad me moló, aunque no hubiera miraditas. Ohhh...</strong></span></p> <p><span><strong>Al día siguiente lo invité a desayunar en una cafetería de Gran Vía que recordaba (por su enorme escaparate de pasteles y dulces) de anteriores estancias en la ciudad, y donde probé mi primer pionono, Olimpia 21. Mas tarde hicimos tiempo por el centro mientras los maños paseaban por el interior de la catedral. Acabamos encontrándonos en la Plaza de la Universidad, haciendo fotos y tomando en el café Carlos I, unos Nesteas (a ver si nos contratan de publicistas), y riéndonos con las ocurrencias de Antonio sobre postales typicals con renovados aires fashions,  el top chonis, la saga Chupúsculo, y siestas de quedar sofrito. También discutimos sobre el "andalú", defendiendo nuestro acento -muy diverso según la zona- y nuestro vocabulario autóctono.</strong></span></p> <p><span><strong>Para comer nos fuimos de tapas por una zona distinta a la que rondamos para la cena del día anterior, por Escuelas y  D´Cuadros, donde no faltó un camarero guapo al que echar el ojo. Mas tarde compartimos helado en la Plaza de Santa Ana donde nos separamos hasta la noche. Mientras ellos marcharon a conocer Los Jerónimos, Jagg y yo nos dispusimos a subir la cuesta que lleva hasta el Mirador de San Nicolás. ¡Y vaya subidita a las 5 de la tarde!</strong></span></p> <p><span><strong>Menos mal que el detenernos de vez en cuando para hacer fotos ayudó a superar la subida y que el refresco que degustamos en el Huerto de Juan Ranas y la vista desde el mirador hacen olvidar el esfuerzo pronto. Nos llevamos un buen rato allí arriba, inmortalizando el momento y charlando sobre Sierra Nevada, que aún no conozco. De hecho no he visto jamás más nieve que la del congelador de los frigoríficos antiguos. A ver si alguien se anima a compartir una nevada conmigo algún día.</strong></span></p> <p><span><strong>La bajada hasta la Puerta de Elvira fue más liviana. Pero desde allí decidimos volver a casa andando. Un paseito considerable con una breve parada en Fray Leopoldo, ya que pasábamos por su puerta, y poco despés en Alcampo, donde Jagg me comentó había visto que vendían mi gel de aromaterapia de Ágatha Ruiz de la Prada (prácticamente se me habia agotado) y no encontraba en Sevilla.</strong></span></p> <p><span><strong>No se si os acordáis del efecto naranja con el que empecé el año. Se trataba de u</strong></span><span><strong>na colorida propuesta -a modo de colorterapia- a través de un gel de baño de Ágatha Ruiz de la Prada que encontré por casalidad y que presentaba al naranja como el color del optimismo.</strong></span></p> <p><span><strong>Al parecer aporta vitalidad y energía para afrontar las cosas con un punto de vista positivo. Y como es algo que consideré importante en mi vida me dio por comprarlo y decidí estrenarlo y empezar a usarlo en la frontera entre el viejo y el nuevo año.  Desde entonces lo he seguido usando, casi como un rito, y desde entonces, revestí mi espíritu de color naranja y me dispuse a adoptarlo como el color de 2009. </strong></span></p> <p><span><strong>Sabía que iba a ser un buen color, y de hecho no me ha ido mal del todo, con buena salud, estabilidad en el trabajo, algo de ahorro, superando mejor lo de Orlando, pudiendo salir más de lo que pensaba, conociendo nuevos e interesantes amigos blogeros, estando cerca de los amigos que merecen la pena, reencontrándome con otros que hacia tiempo no veía, y viajando mucho. </strong></span><strong></strong></p> <p><span><strong>El optimismo más o menos ha estado presente todos estos meses, y no han faltado algunos momentos afortunados, sin que por supuesto mi vida sea un camino de rosas, por lo que no debería quejarme.</strong></span></p> <p><span><strong>Solo falla algo importante y es el capítulo sentimental.</strong></span></p> <p><span><strong>Tras los escombros de mi última relación, entre los bajones emocionales por la soledad, sin apenas más éxito que alguna que otra mirada de las que no llevan a ningún sitio, y una lamentable falta de sexo, está claro que además de una predisposición optimista me faltaba seguridad en mi mismo y un poquito de impulso emocional.</strong></span></p> <p><span><strong>Así que, pensé, si el efecto naranja dio resultado... ¿por qué no intentarlo con el efecto pasión?  Por eso me dispuse a comprar, de la misma gama de Ágatha, el gel rojo pasión, que proporciona coraje, estimula y permite redescubrir el lado más impulsivo. Para poner un poco de pasión en mi vida. Justo lo que necesitaba. Y funcionó, creo...</strong></span></p> <p><span><strong>Aquella noche salimos de casa de Jagg comentando sobre el "efecto pasión" y bromeando sobre sus posibilidades. Nos citamos con Alberto y Antonio en Kasbah, una de las típicas teterías del centro, regentada por aparentes bollitos, y donde me decanté por un rico té frío al limón. Después tapeamos en La Antigüalla II (me gustó mas la I) y La Tortuga, mucho más de ambiente, donde a la camarera italiana parecía le iba a dar un algo con tanto estrés. Me gustó el sitio. Allí dejó Antonio su impronta en el album de tortugas dibujadas en servilletas de papel por la clientela del local. Sin duda la tortuga con mas glamour de cuantas jamás fueron plasmadas.</strong></span></p> <p><span><strong>Tras las tapas, nos dirigimos hacia Fondo Reservado, típico local de ambiente donde disfrutamos mucho de las vistas (chicos muy monos), de la música (el dj pinchaba muy bien) y de las divertidas ocurrencias de Sara, una travesti no muy agraciada que actuó sobre un pequeño escenario, y su rubia compañera, Margot, vestida a lo Julieta Serrano en Mujeres al borde de un ataque de nervios y empeñada en dar paseos por el local e iluminar a los presentes con una gran linterna.</strong></span></p> <p><span><strong>Y fue allí donde el efecto pasión dio sus frutos. Claro que no fue como yo esperaba.</strong></span></p> <p><span><strong>Llevábamos allí un buen rato. Jagg parecía más animado que la noche anterior. Los maños no querían beber nada tras tanto té pero se les veía cómodos. Por mi parte, me dejaba seducir por la presencia de un atractivo y moreno camarero que rompía todo su encanto con una argolla a modo de pircing en su nariz, reconocía por allí a un fotologero de Sevilla, y echaba alguna que otra miradita entre los presentes que no acababa de cuajar, sin dejar de confíar en el efecto pasión.</strong></span></p> <p><span><strong>De repente...</strong></span></p> <p><span><strong>Aún no tengo claro como sucedió, pero apenas me había girado hacia la barra cuando de pronto se dirige hacia mi un tiarrón con cuerpo de Derek (el de la Obregón) y pinta de guiri sin serlo, dando aspavientos para saludarme y "entrarme", diciéndome incoherencias al oído, reclamando dos besos y dándome conversación o más bien la tabarra. Anda que para una vez que me pasa algo así...</strong></span></p> <p><span><strong>No soy capaz de decir si el chaval era guapo o feo, lo que sí tuvimos claro todos es que el tío era muuuuy raro, e iba colocado y/o borracho. No se como conseguí zafarme de él. Los otros tres flipaban con el personaje y la situación. De hecho, pensaban que nos conocíamos de antes por lo efusivo de su saludo.</strong></span></p> <p><span><strong>Yo me lo tomé a cachondeo, con la dosis del gel con efecto pasión, y supongo que el susodicho acabó por marcharse con otro (con menos estómago) sobre los que se abalanzó tras no hacerle yo demasiado caso, si es que no fue invitado "amablemente" a abandonar el local tras intentar boicotear la actuación de Sara. Cualquiera sabe. Fue tremendo. De hecho le he cogido miedo al gel. O acabo por pillarle el punto, quien sabe...  Seguiremos informando.</strong></span></p> <p><span><strong>Salvo ese pequeño detalle de la noche, no hubo suerte con las miradas. Una pena. Y eso que me llamaba la atención un treinteañero delgado, con entradas, que de vez en cuando miraba. Pero nada. Parece que el efecto pasión del gel se fue todo hacia el mamarracho aquel. Cachis...</strong></span></p> <p><span><strong>Al poco nos despedimos de Alberto y Antonio, quienes pasarían buena parte del día siguiente en la Alhambra mientras Jagg y yo disfrutabamos de un ampliado y entretenido Parque de las Ciencias, del que salimos después de las tres de la tarde.</strong></span></p> <p><span><strong>Entre que pillaba lejos y que no bahía hecho la maleta, no me quedaba demasiado margen de tiempo para pillar el autobús de vuelta, y casi lo pierdo por culpa de la ineptitud de las camareras del Chopp cercano a la estación donde paramos para comer y que se olvidaron de mi pedido. Pero finalmente llegamos a tiempo. Que nervioso me pongo con estas cosas...</strong></span></p> <p><span><strong>En fín, fue un fin de semana intenso y divertido. Lo pasé bien por la compañía, la ciudad, y el ambiente que en pleno mes de agosto se vivió en Granada. Espero que podamos repetirlo alguna otra vez.</strong></span></p> <p><span><strong>Gracias, a Jagg, Alberto y Antonio.</strong></span></p> <p><span><strong>Ya veré si le doy las gracias a Ágatha...</strong></span></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/08/02/vacaciones-canarias VACACIONES EN CANARIAS 2009-08-02T03:02:34+00:00 2009-08-13T12:57:24+00:00 <p><strong>Como pasa el tiempo... casi sin darme cuenta me veo dando la bienvenida al nuevo mes de agosto en este verano de 2009 mientras apuro mis últimas horas de vacaciones.</strong></p> <p><strong>Sí, el lunes regreso ya al trabajo, tras algo más de un mes de ocio y descanso. Aunque en realidad poco he parado en casa, y casi no he tenido tiempo de aburrirme. Menos mal, porque la soledad y el tiempo libre son malas compañeras, al menos en mi caso. Hice bien en alejarlas.</strong></p> <p><strong>Volveré al curro con el buen recuerdo de muchos amigos con los que he compartido distintos momentos de diversión y turismo, y que como sabéis tanto necesitaba.</strong></p> <p><strong>Y además regreso con un periplo de kilómetros a mis espaldas que me han llevado por diversos puntos de la península e incluso hasta el mismísimo continente africano, aunque no saliera de España. Ahí queda eso. Pcj ya me llama hasta el Willy Fogg...</strong></p> <p><strong>En efecto, tras mi paso por Madrid con el tradicional reencuentro anual de amigos durante las fiestas del Orgullo, y poco después por Valencia, donde tanto disfruté con Chequebo y su chico, y conocí a nuevos amigos, me aventuré a volar solo hasta Canarias para conocer tan célebre destino turístico aprovechando que mi amigo Juanjo vive allí.</strong></p> <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-188-1.jpg" alt="" /></p> <p><strong>Por ello me decidí a viajar hasta Las Palmas de Gran Canaria. Y con enorme expectativa pues todo el mundo me insistía en que allí ligaba seguro. No se ganarán el porvenir como videntes, está visto...</strong></p> <p><strong>El caso es que superé el miedo al avión, me manejé con soltura solito por el aeropuerto y compartí unos días estupendos en Playa del Inglés, aunque en realidad Juanjo y su chico me llevaron por muchos más sitios de la isla, lo que agradezco muchísimo. Ha sido un agradable reencuentro  y he conocido sitios muy chulos, y vivido momentos interesantes. No me pedo quejar de vacaciones este año, sin duda.</strong></p> <p><strong>El reencuentro con Juanjo y Marcos, llegaba tras un año sin verlos. La última vez fue en Madrid, tras su vuelta de un viaje que hicieron a Bali, y donde aproveché para presentarles a Orlando. Curiosamente, en similares circunstancias conocí en persona a Castigador, a quien también más de un año después reencontré en Canarias. Que cosas.</strong></p> <p><strong>Sin duda ha sido lo mejor del viaje. Volver a ver a Juanjo y el reencuentro con Castigador. Sin desmerecer el conocer a la hermana de Juanjo, o a Marta, la guapísima amiga de Javi, y a unos chicos muy majos -también de vacaciones- con quienes hicimos cierta amistad, una pareja de Badajoz y dos jovencitos de Madrid, uno de ellos muy pijo por cierto.</strong></p> <p><strong>A Juanjo lo conozco desde hace ya tanto que es como de la familia, y aunque pasemos tiempo sin hablar nos tenemos presentes. Me alegro que le vaya tan bien con su pareja y solo espero tenga suerte y encuentre pronto un trabajo que le otorgue esa independencia que tanto ansía. Le agradezco su esfuerzo por entretenerme y darme a conocer su tierra.</strong></p> <p><strong>Castigador me mola. De siempre me llamaron su atención sus posts en el blog, pero desde que lo conocí por casualidad en Madrid (cuando aún salía con Orlando) en una cena improvisada tras un encuentro fortuito con Koeps, y Alexander, entre otros, me cautivó. La pena es que no consigo verlo a menudo. Hemos compartido alguna que otra conversación profunda por Messenguer o Facebook, generalmente por temas sentimentales, y siempre ha tenido palabras cariñosas y comprensivas hacia mi situación personal. Como yo he procurado animarlo en los momentos de bajón. Es un encanto, y estoy seguro de que tendrá suerte en el amor, solo es cuestión de tiempo.</strong></p> <p><strong>Gracias a Juanjo, Marcos, Javi, Marta, Jose, Andrés, Elver y Christian, pasé unas primeras horas en la isla inolvidables. Fue una pena que solo coincidiera una noche con Castigador y su amiga, pues se marchaban al día siguiente. Pero me lo pasé de escándalo. De hecho fue la única noche de marcha que volví casi por la mañana. Ni que decir tiene el resacón del día siguiente. Ayyyy esa mezcla de varias cervezas, un par de cubatas y no se cuantos chupitos fue mortal...</strong></p> <p><strong>La marcha y el ambiente por esos lares se concentra en los llamados centros comerciales, que no se parecen demasiado a los que estamos acostumbrados en la península. Se trata, más bien,  de superficies al aire libre en las que se suceden los comercios y lugares de restauración o copas y con nombres tan pecaliares como el Cica, o el Kasbah. Aunque nuestro preferido, of course, fue el Yumbo, el centro comercial gay por excelencia.</strong></p> <p><strong>En el Yumbo flipé con los locales de karaoke en inglés, otros tan "hard" como el Cruise donde llamaba tanto la atención cierto guiri con pantalón de cuero negro y blanquecinas nalgas al aire que andaba por allí dando vueltas, las drags con peinados imposibles, los sex shop abiertos hasta las tantas...</strong></p> <p><img class="imgdcha" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-183-1.jpg" alt="" /></p> <p><strong>También en el Yumbo, me asombré del mal gusto de algunas extranjeras a la hora de lo que ellas llamarían "arreglarse", me encantó la visibilidad de parejas gays, me agobiaron los animadores de los locales insistiéndote para entrar a consumir, aunque celebré las cervecitas gratis que te ofrecían para animarte a consumir, y me dejé llevar por la inercia de la cruz que conformaban las calles del Café Latino, el Adonis, el Gio, etc, una auténtica pasarela donde ver y ser visto y donde un divertido mimo  se sacaba unas perras cada noche haciendo reír al público a costa de los despistados viandantes. Mi preferido era el Café Latino, porque servía un queipiriña muy rico (con su bengalita y todo), ofrecía buenas vistas, cómodos asientos tipo Enmanuelle, un ambiente mixto agradable y un guapo y morenazo camarero con pinta de hetero con unos labios...</strong></p> <p><strong>Aunque la zona es muy gayfriendly (y eso que curiosamente en la misma entrada del centro comercial se ubica ¡una mezquita auténtica!), de los locales propiamente de ambiente me quedo con el Base Bar, con sus majísimos camareros (especialmente uno clavadito a Liberto Rabal de joven que cuando se quitaba la camiseta casi te provocaba un desmayo).</strong></p> <p><strong>Yo y mis camareros...</strong></p> <p><strong>Me di cuenta, al poco tiempo, que el Base era el sitio de referencia para las primeras copas y terminabas por ver las mismas caras noche tras noche, solo cambiaban las de los ligues con quienes acababan.  Con ese panorama quien no se va a deprimir si te vuelves de allí sin ligar...</strong></p> <p><strong>Durante varios días coincidimos allí con un par de modennas de Madrid, los chicos de Badajoz, demasiado extranjero y poco producto nacional (el español era menos frecuente que el idioma inglés o el alemán), mucho chulazo, mucho tipazo, mucha "niña" mona y ninguna sola, mucho feo solo y desesperado, un griego feucho pero con una destacable espalda trabajada en gimnasio o muelle amigo de las modennas, un negro gordo y horroroso que le hacía morritos al primero que pillara, un tipo rarísimo y acosador -como ido- de gafas y pelo sucio, un fibradísimo moreno que se dejaba dominar por un negro musculado y que al cabo de los días terminó comiéndole la boca a un inglés hortera, un gordito inglés acompañado siempre por los mismos amigos (un guapo rubito hetero, un indú gay y una rubia hetero), y la más variada fauna gay internacional dispuesta a dejarse seducir. A ello contribuía, además de la música y lo barato del alcohol, su cuarto oscuro y un baño casi igual de oscuro donde me percaté de cómo era el juego que se trama en tales lugares y tanto me recordó Queer as folk. Que pardillo soy aún en estas cosas...</strong></p> <p><strong>Cuando el Base decaía se subía uno a la terraza de arriba donde seguían la música y las copas en locales como el de "la Terry", una veterana travesti que ofrece show con  actuaciones durante el fin de semana (tipo LL de Madrid), o el disco bar Mikonos, con muy buena música y donde terminabas por ver las mismas caras del Base pero más borrachas y salidas como perras en celo, y donde el baño-cuarto oscuro resultaba complicado de delimitar. Aunque ni por esas, oiga...</strong></p> <p><strong>Al cierre de esos locales solo quedaba el Matrix, al que me hubiera gustado ir, pero no me llevaron, o la discoteca Heaven, donde estuve a punto de entrar si no fuera porque no me gustaron nada las pintas de los heteros que vi en la cola de entrada, demasiados canis o chonis para mi gusto.</strong></p> <p><strong>Recuerdo que la primera noche, Castigador me soltó un botón de la camisa, porque decía -ya ambos con algunas copitas de más encima- que para ligar había que ir pidiendo guerra, o algo así. Le hice caso, pero no ligué. Supongo que además intervienen otros factores.</strong></p> <p><strong>Entre esos factores está, sin duda, la suerte, y yo no la tuve. Por más que me esforcé y practiqué miraditas. Solo tuve respuesta en un chaval calvete -creo que más o menos de mi edad- que me sonrió reiteradas veces en el Café Latino una noche que estaba a solas con Juanjo. Entre que me cuesta dar el paso y que no estaba seguro si me gustaba o no, el chico desapareció cuando yo intentaba seguir sus pasos pero Juanjo se empeñó en ir por otro lado más tranquilo. Supongo que puede fue una auténtica oportunidad perdida. Confieso que los días siguientes esperaba volver a encontrarlo, pero no hubo suerte. Y nadie más me sonrió. Cachis...</strong></p> <p><strong>El resto de días no dejé de encontrarme con chicos que me parecían interesantes, sobre todo un guapo osito guiri lamentablemente emparejado, y otro extranjero con barba de tres días, bajito, orejillas y delgadete, con pinta de guiri que por más que le miraba no se daba por aludido. Lástima, porque me molaba un montón.</strong></p> <p><strong><img class="imgdcha" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-178.jpg" alt="" />La única mirada con respuesta vino de forma inesperada la última noche, cuando con mi camisa negra, mi detallito de gomina en el pelo, mi efecto naranja y dispuesto a quemar mis últimas naves, llamé por lo visto la atención de uno de los chicos que atendían en el American Hamburguer del Kasbah. Me di cuenta y fue uno de esos momentos en los que la mirada se cruza y no se desvía. Uno de esos momentos en los que pasas, te giras y compruebas que te siguen mirando. Y la mirada no se desvía...</strong></p> <p><strong>No se muy bien porqué pero el caso es que le llamé la atención, y él a mi. Lo recuerdo con su carita girada, viéndome pasar, jovencito, de pelo rizadillo, muy mono, ojos claros, orejillas... ¡y trabajando en un burguer! No pude evitar acordarme de Valencia. Lo mío con los camareros es ya de vicio...</strong></p> <p><strong>Pensé que podría significar un cambio de tendencia y me encaminé hacia el Yumbo, pero la noche allí fue como las anteriores. Varias horas después regresaba en taxi, el burguer seguía abierto y yo seguía solo (¡tiene delito siete noches de apartamento vacío sin aprovechar, ains...!). Por un momento se me pasó por la cabeza parar para comer algo e intentar... pero me marchaba a las pocas horas y no le vi sentido, salvo que quizás son ya muy pocos los momentos similares con que me encuentro y debería saber aprovecharlos mejor. ¡La próxima me bajo del taxi!</strong></p> <p><strong><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-151.jpg" alt="" />Las tardes de piscina me servían para darle vueltas a la cabeza sobre ello. Coincidía allí con una mariquita mona mexicana, venida de Barcelona, alguna parejas hetero y varios jóvenes extranjeros durmiendo la marcha de la noche anterior. Poco más, muy tranquila. Es posible que tuviera razón uno de los taxistas que me trasladaron una noche desde el Yumbo y se note bastante la crisis económica internacional en el descenso de visitantes. Confío en que mejore pronto. Un 10 por los taxis y su precio. Un 0 por los de los suermercados, ¡que caros!.</strong></p> <p><strong>Salvo la primera noche, el resto de días no trasnoché demasiado. Y más de una noche acabé viendo OT o DEC en la tele, solo en la habitación. No faltaron los momentillos de bajón o soledad, de hasta sentirme ridículo en medio de tanta gente ligando sin comerme una triste rosca, y de los que huía con llamadas a casa, a Alberto, a Chequebo, o interesándome con mensajes por  Orlando y sus conciertos de Madonna.</strong></p> <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-038.jpg" alt="" /></p> <p><strong>De todas formas fueron muchos más los momentos de buena compañía, sobre todo con Juanjo y Marcos, quienes se esforzaron por mostrarme el paisaje de Vecindario, cruzar prácticamente la isla de sur a norte, llegar a las Cumbres, admirar la vista desde el mirador de Fataga, y más arriba, conocer el "paisaje lunar" de Mundo Primitivo, la casa rural con animales, San Bartolomé de Tirajana, las fuentes de agua de Tunte, Roque Nublo, las maravillosas vistas, las zonas de asadero, la parte más verde de la isla, la vega de San Mateo, Santa Brígida, Aruca, darme un tour panorámico por Las Palmas, acercarme hasta el vistoso puerto de Mogan -la pequeña Venecia canaria-, o detenernos en la encantadora Tufia (donde me reí mucho por carteles como el de "aquí vive Pepito Malaleche" o "Por fin llegó la luz (1992)", ver la Playa de la Laja, la bahía de Confital, recorrer la playa de las Canteras, o acercarnos hasta el auditorio junto a Las Arenas.</strong></p> <p><strong>Tuvimos además tiempo para conocer La Cueva Pintada, muy bien explicada por su amable guía, y el Jardín Canario con su gran lagarto que casi piso, su conejo, su gato salvaje, sus cactus, sus dragos, cascadas y diversas especies vegetales, así como recorrer el paseo marítimo de Playa del Ingles, ver el faro de Maspalomas y la zona pija que lo rodea, con sus hotelazos, y cercana zona de reserva natural. No muy lejos de allí monté en camello. Más majo que era Pancho...</strong></p> <p><strong> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-055.jpg" alt="" /></strong></p> <p><strong>En Las Palmas, además de a Las canteras, me llevó a la Plaza de Santa Ana, la catedral, con sus perros verdes frente a la puerta, la Plaza del Espirito Santo, la calle de los típicos balcones canarios, la torre del Palacio de Justicia, el patio típico canario del Colegio Abogados, la Casa Colon (con sus loros y su réplica de La Pinta, el barrio de Vegetta, la calle Triana, el Parque de San Telmo, el monumento a Galdos, el auditorio de Alfredo Kraus, el Castillo de la Luz en La Isleta, la casa Juanjo...</strong></p> <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-047.jpg" alt="" /></p> <p><strong>Con tanto ir de aquí para allá hubo que recuperar fuerzas y a ello contribuyeron la tremenda hamburguesa del Gigantazo, el refresco de fresa Cliper (pura química), la cerveza Tropical, los platos de la sesentera Casa Falcón (donde flipé con su mantel de hule y sus papas arrugás con mojo, la garbanzá, el chorizo criollo con patatas fritas, la morcilla dulce, y el mousse de chocolate casero, y donde coincidimos con otro trío de gayers y me reí mucho con el dueñó que se presentaba de pronto a saludar y me contaron que hasta se sentaba de pronto en la mesa de los comensales en el momento menos esperado). </strong></p> <p><strong>Sin olvidar, las papas de asadero, el postre Principe Alberto, los pasteles del Café de Paris, el apfelstrudel del Maximilians, los bocadillos de Ca´ Jonás, el gelatto en Triana,  el pedazo de pizza del Rustico, una pizza blanca sin tomate, servida por un interesante y guapo camarero guapo italiano... ay, que obsesión...</strong></p> <p><strong><img class="imgdcha" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-174.jpg" alt="" />Para bajar tanta comilona no hay nada como atravesar las dunas de Playa del Inglés para llegar a la zona nudista, donde a partir de las 6 se pueden pillar tumbonas gratis. O recorrer toda la costa hasta el chiringo nº 7 (la zona gay) donde abundaban las parejas gays, los nudistas, y chicos solitarios en busca de... pues para eso es zona de cancaneo. Allí me di el último baño tras quedarme con las ganas de probar el charco de San Lorenzo (por la pinta de los que allí acudían), la Playa de la escalera (por que soy muy cobarde para bañarme en esas playas de piedra) y disfrutar de la Playa de Amadores, que tanto llama la atención desde la carretera, pero me pareció luego demasiado familiar y demasiado sucia el agua para mi gusto, y sobre todo la de Maspalomas, ¡eso sí que es una playa en condiciones!. Que pijo soy...</strong></p> <p><strong>En fín, no puedo quejarme de cómo me han tratado. Y lo he pasado bien en Canarias, aunque al final volviera sin ligar.</strong></p> <p><strong>La última noche, salvo aquel cruce de miradas con el chico del American Hamburger, y a pesar del pensamiento positivo, no tuve demasiada suerte. Pero al menos di el paso para hacer algo que jamás antes hice, y es ir solo a los locales de ambiente, aunque eso me costara sudores. Fue incomodo, pero superé la prueba. Ayudó el espectáculo de la Terry, en el que apareció un inesperado Paco España (sí, sí, aún en activo) y encontrarme en Base con gente con la que ya había coincidido antes,  las modennsa y el griego, hasta que se incorporaron Juanjo y su chico.</strong></p> <p><strong>Cuando dejábamos Mikonos, tras innumerables copas y miraditas sin recibo, y comprobar que hasta el gordito inglés ligó con un irlandés de carita inocente, me entró un poco de neura que contrarresté, ya de vuelta en el hotel, con un último y matador cubata al tiempo que daba los últimos toques a la maleta,  y mientras me preguntaba si seguiría abierto el burguer...</strong></p> <p><strong><img class="imgdcha" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/Copia-de-2009-junio-065.jpg" alt="" />Una semana después de mi regreso, recordando aquellas hermosas playas, descansado el cuerpo de tanto viaje, iniciada la rutina de gimnasio, ante la inmediatez de la vuelta al curro, con la pena del moreno que se ira disipando, la esperanza de seguir viendo pronto a amigos, y con el recuerdo vivo de tantos buenos momentos y tantas buenas gentes de un maravilloso mes de julio, me pregunto que me traerá este agosto, que deparará el resto del verano, y cuando volveré a escribir con el espíritu de hace dos veranos, si es que logro volver a hacerlo. Igual consigue que lo haga... ¡un camarero!. Por cierto acabo de ver hoy uno con unos ojos verdes en El bosque animado...</strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/07/17/unos-dias-inolvidables Unos días inolvidables 2009-07-17T00:08:06+00:00 2009-07-26T20:05:05+00:00 <p><strong><span>Empecé a primeros de julio un esperado y necesario juego sobre el tablero de parchis, chis, chis, de mis vacaciones. Algo así como un ¡chás y aparezco a tu lado! En Madrid, Valencia o Canarias.</span></strong></p> <p><strong><span>Tiré el primer dado y salió el cuatro "arcoiris". Avancé desde el jueves al domingo con mucho Orgullo por los madriles. Compartí tiradas con amigos, pero también me alcanzó la soledad. Con ella volví a casa.</span></strong></p> <p><strong><span>El jueves siguiente volví a tirar. Cinco. Vuelvo a salir y salí de mis casillas. Normal, ocho horas y media del tren ARCO entre Sevilla y Valencia podría considerarse como una auténtica reinvención de la tortura en versión light solo superable por la seguridad de encontrar finalmente gente acogedora a tu alrededor y buenos momentos para compensar lo pesado de un viaje como ese. Quiero un AVE a Levante ¡ya!</span></strong></p> <p><strong><span>Acabé hasta el mismo arco. Y no, no hice el trenecito. El viaje solo se hizo llevadero por el mucho paisaje en el que divagar los pensamientos, la compañía de mi buen amigo mp4 al que incorporé las canciones de Fangoria y Miguel Poveda que amablemente me envió Jagg , el ojear de la muy mejorada revista Paisajes que ofrece RENFE, y la peli francesa Peregrinos que proyectaron.</span></strong></p> <p><strong><span>Pero, sobre todo, llené buena parte del viaje con la lectura de un libro que me envolvió y me revolvió, que devoré con pasión, lágrimas, sonrisas y suspiros. Se llama Mis padres no lo saben, escrito por los periodistas Marce Rodríguez y Mariola Cubells. Absolutamente imprescindible. Nadie puede sentirse ajeno a los más de treinta testimonios, emotivos, desgarradores, reales, sobre la experiencia vital, emocional y sentimental que narran los gays protagonistas. Un libro que llega. Me gustó tanto que decidí regalárselo a los amigos que me acogían esos días en su casa.</span></strong></p> <p><strong><span>En cuanto llegué a la estación, dejé las maletas en consigna y me aventuré por la ciudad en busca de una librería en la que comprarlo y añadírselo a los dulces típicos y la Guía Azul de Sevilla que portaba desde casa como detalle por su amable hospedaje.</span></strong></p> <p><strong><span>Recorrí la Plaza del Ayuntamiento, donde inevitablemente me llené de recuerdos. También aproveché para recoger en El Corte Inglés la entrada del concierto de Mónica Naranjo del sábado siguiente que saqué por Internet. A continuación pillé el metro yo solito y me planté en el portal de la casa de Chequebo a esperar que regresara de trabajar.</span></strong></p> <p><strong><span>Hacía prácticamente un año que no nos veíamos, desde la visita motivada por el concierto de Madonna al que acudí con Orlando. Pero el contacto desde entonces ha sido continuo e intenso, por Facebook, el blog, algo de Messenger y fundamentalmente telefónico. Una cervecita viendo el CD que le grabé con las fotos que nos hicimos el año pasado y un poco de charla nos sirvió para ponernos un poco al día en persona.</span></strong></p> <p><strong><span>Su vida ahora es tan distinta a no hace tanto tiempo... y tan envidiable. Se le ve tan bien... Cuanto me alegro. Chequebo es casi un paradigma del buen salir del armario. Sin prisas, pero firme en la decisión, y con suerte en los resultados: amigos, madre, conocidos... Y ha tenido suerte también con su media naranja. Yo he tenido suerte con él. Por descubrirlo, llegar a conocerlo y tenerlo como amigo. Y por mantenerlo, tras tantas decepciones y desapariciones. La vida es así...</span></strong></p> <p><strong><span>Chequebo, como un buen amigo ha procurado hacerme sentir bien. Se lo agradezco. Aunque fueran apenas cinco días acoger a alguien en tu casa siempre conlleva algunas molestias, aunque solo sea por el hecho de alterar la rutina diaria de la convivencia de pareja, que ya es mucho. Lo cierto es que su chico es un encanto y no me han hecho sentir incomodo en ningún momento. Al mismo tiempo he intentado molestar lo menos posible.  Les agradezco su hospitalidad y sus atenciones.</span></strong></p> <p><strong><span>Sin necesidad de hablarlo, Chequebo sabía que desde la ruptura con Orlando no ando bien. No es un secreto que no he vuelto a conocer varón. Sabe también de mi soledad y mis altibajos emocionales fustigados por el paso del tiempo. Y supo de mis recientes malos momentos en Madrid. Pero también sabe que soy muy agradecido y fácil de llevar, que con poquita cosa soy feliz, que intento salir adelante con mayor o menor fortuna, y que aunque pueda estar muy deprimido -a veces- soy fuerte para no caer en depresión y consigo levantarme cuantas veces caiga. No se le escapa que también estoy acostumbrado a disimular, a pesar de no servirme de mucho, pues aunque me esfuerce acaban por pillarme el bajonazo. Es mi sino.</span></strong></p> <p><strong><span>Quizás por eso se esforzó en no dejarme solo. Tarea en la que colaboraron su chico, Alf, y dos buenos nuevos amigos a los que me hacía mucha ilusión ver tras una dilatada relación bloguera y por Facebook. Me refiero a los encantadores Fran y Rafa.</span></strong></p> <p><strong><span>El Forrest Hollywood (situado por cierto justo al lado del hotel donde nos hospedamos Orlando y yo el año anterior) nos sirvió de punto de encuentro para conocernos en una agradable cena que nos sirvió para romper el hielo, diluido poco después del todo con una copa en el Café Lisboa, por el Carmen. Hubo feeling, al menos por mi parte.</span></strong></p> <p><strong><span>Creo que al tímido chico de Chequebo es a quien más le costó entrar. Hoy puedo decir que Alf le pega a Chequebo. Es un buen complemento. Se le ve buen niño. Cariñoso, con un punto de inocencia que le da un cierto encanto, y una pizca de inmadurez -natural, dada su juventud- y que el tiempo moldeará en su carácter.</span></strong></p> <p><strong><span>Tuve, al compartir con ellos ratos de casa, coche, comidas, visitas, etc., una agradable sensación de cotidianidad, como si no nos separaran ni tantos kilómetros ni tanto tiempo sin vernos y eso me hizo sentir bien, y poco inseguro.</span></strong></p> <p><strong><span>Lo más importante es que se quieren. Y eso se nota.</span></strong></p> <p><strong><span>Podría decir lo mismo de Fran y Rafa. Tenía ilusión por verlos. Fran tiene la habilidad de emocionarme con sus posts, sobre todo últimamente. Y a través de lo que dice, de lo que le comentan, y de las fotos que otros encuentros como los celebrados con Miguel y JC mostraban, tenía mucha curiosidad por conocerlos. Una curiosidad que ha quedado más que satisfecha, gratamente.</span></strong></p> <p><strong><span>Ambos son de esas personas que agradeces encontrar en la vida. Hacen una magnífica pareja. Fran tiene unas ocurrencias superdivertidas y Rafa una forma de ser que me recordó mucho a Orlando, incluso en la forma de vestir. Me ha encantado haberlos conocerlos. (Jajajaja, tenía que poner este pequeño guiño de complicidad solo para entendidos).</span></strong></p> <p><strong><span>Al día siguiente, viernes, tras desayunar con Alf, nada más bajarme del metro en Colom me llamó Fran que salía de trabajar y se ofrecía para darme una pequeña ruta por la ciudad. Lo cierto es que me gustó mucho, por su siempre agradable compañía y porque recorrí una parte de la ciudad que en la visita anterior no tuve tiempo de conocer: el chulísimo Mercado de Colom, las cercanas calles de tiendas fashion, el Museo del Marques de Dos Aguas, la inesperada Casa de los gatos, el IVAN, el Jardín Botánico, los Jardines de las Hespérides con su variedad de naranjos y el café San Jaume. Solo me faltó subir a las Torres de Serrano para ver las vistas (con lo que me gusta a mi una panorámica...) pero hacía mucho calor y encima había que pagar.</span></strong></p> <p><strong><span>Justo allí al lado se incorporó Chequebo con quien almorzamos en Atmosphère, el restaurante del Instituto Francés de Valencia al que nos llevó Fran y comimos rico por muy buen precio, y donde la simpática camarera se empeñó en que yo ya había estado allí antes. Es lo que tiene tener una cara tan común, digo yo...</span></strong></p> <p><strong><span>Desde allí, tras retirarse Fran, le eché valor y me monté en el trasatlántico que por motocicleta tiene Chequebo, para dirigirnos hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Fue una experiencia interesante, aunque confieso que me siguen dando miedo. Después de todo, ante un percance, el chasis es tu piel. Pero ahí que me fui, con dos coj...</span></strong></p> <p><strong><span>El año pasado tuvimos problemas con las entradas por un malentendido con los horarios proporcionados por la Fnac y finalmente solo pudimos ver el Hemisferic. Esta vez tocó el Oceanográfico. Fue una estupenda visita por los diferentes espacios naturales del planeta con vida animal acuática. Encantadora la beluga, divertidos los pingüinos Juanitos, curiosos los flamencos,  muy tierna la guardería de aves, tremendas las focas, impresionantes los tiburones, y muy chulos los acuarios y su variedad de peces. Lo mejor los delfines, y sobre todo Fran, uno de sus entrenadores. ¡Vaya cuerpo!</span></strong></p> <p><strong><span>Salimos contentos pero cansados. Por la noche, y tras plancharle una camisa a Chequebo (que para eso uno es buena maruja del sur, donde lo planchamos todo), tapeo con Alf, un heladito rápido, y una pequeña vuelta por El Carmen con Fran. Decidimos entrar al Café de las Horas, donde nos atendió un camarero-modenna y en animada charla disfrutamos de una rica Agua de Valencia, al lado de una drag que parecía recién expulsada del Edén, con tanta hojarasca. Nos fuimos a casa cuando cerraron el local.</span></strong></p> <p><strong><span>Para seguir bien el juego, y parafraseando aquella canción de ¡que el ritmo no pare!, el sábado nos dispusimos a echar una intensa jornada que nos llevó hasta la Albufera, primero por el pintoresco Puerto de Catarroja, donde es imposible no recordar aquella antigua serie de Cañas y barro, y luego por El Palmar, donde me hice fotos ante una auténtica barraca y tuvimos oportunidad de comer en L´Illa un magnífico arroz a banda (sin alioli, cachis), además de otras excelentes viandas por un chollo de precio, oiga. Fue agradable ver que, como en otras partes de la ciudad, la visibilidad gay es cada vez más evidente, incluso lejos del centro.</span></strong></p> <p><strong><span>De regreso a Valencia, una breve vuelta por los Jardines de los Viveros y una indispensable parada en Alboraya donde degustar la auténtica horchata, con sus correspondientes farton y tonet, en Daniel. Ogrgrgr, ay omá que rico...</span></strong></p> <p><strong><span>Tras una breve y tardía siesta, maquearnos, y charlar un ratillo con Alberto para ver que tal le iba, llegó el momento del concierto de Mónica Naranjo. Me encantó. El auditorio en su mayoría lleno de gays, pero también con público variado. Ella en su papel. Su voz espectacular. La adaptación musical excelente. El concierto muy chulo. Me llegó a emocionar (ya sabeis que soy de lagrimeo fácil), especialmente con su Siempre fuiste mío. Ah, y el chico de los timbales monísimo, jajaja. Aunque me quedo con el camarero del Burger de Aragó, donde terminamos cenando ya a las tantas, bajito, de ojos claros, delgadito, guapillo sin ser un bellezón... vamos, que me moló. Tanto que creo el pobre se sintió abrumado con tanto mirarlo.</span></strong></p> <p><strong><span>Poco después, con Fran y Rafa, tomamos una copa en el So and Go, un local de ambiente cercano a Deseo 54. Allí me dio el bajón habitual entre tanto chico guapo y tipazos varios, y encima con dos parejas. Aunque intenté disimular. Eso sí, me negué a ir a Deseo, en parte porque no me moló la música el año anterior, y sobre todo porque me siento incomodo en ese tipo de sitios, donde alguien como yo es transparente, por no decir que estorba.</span></strong></p> <p><strong><span>El domingo tocó ir a la Playa de La Malvarosa, donde ¡por fin! pude bañarme en el Mediterráneo de agua templada y tomar algo el sol hasta la hora de comer, cosa que hicimos en el Surf, en pleno paseo marítimo. Por la noche cenamos con Fran y Rafa en La Rentaora (que me encantó por la comida y el buen rollito lésbico que destila) y la copa de despedida la hicimos en el San Jaume. Allí hubo miraditas con un chaval barbudo de una mesa cercana, de esas que no llegan a ningún sitio.</span></strong></p> <p><strong><span>El lunes pasé casi todo el día solito, pero no se me hizo nada pesado ni me asaltaron las neuras que Mikgel no me entiende. Aproveché para dormir (me rondaron sueños eróticos, no se yo porqué...), dar una vuelta por la Fnac, donde compré el libro Carta de un padre homosexual a su hija, de Daniele Scalise, para la vuelta en tren del día siguiente (y que también me ha gustado mucho), me perdí por El Carmen, terminé comiendo chimichurri de pollo y de postre una explosión de chocolate en Botanero, y me despedí de las calles del centro de Valencia quien sabe hasta cuando...</span></strong></p> <p><strong><span>Por la noche, despedida de Chequebo y su chico con unas cervezas en el Veu Veu (por fin frías, que trabajito me costó encontrar un sitio donde las pusieran así, caray ) y a hacer la maleta, no sin cierta penilla, pero cansado y satisfecho por unos días fantásticos.</span></strong></p> <p><strong><span>En la partida de parchis tocaba dejar la ficha de nuevo en casa. Al día siguiente casi nueve horas de viaje hasta regresar a Sevilla. Durante el recorrido, la peli de El último mago, el libro ya mencionado, la atronadora voz de una pasajera trans brasileira, una yonqui pesada dando vueltas, un jovencito universitario popero y pijo y otro hippy con barbita de tres días con los que alegrar la vista, y muchos recuerdos.</span></strong></p> <p><strong><span>Han sido unos días inolvidables, por el reencuentro con Chequebo, por los encuentros de amigos inesperados, por la compañía, por el no parar, por el tanto comer, por la emoción del Adagio de Mónica, por los chicos guapos que se encuentra uno, por los paisajes valencianos, por el paisaje interior...</span></strong></p> <p><strong><span>¡Amunt Valencia y su buena gente!</span></strong></p> <p><strong><span>Gracias a todos por vuestra acogida. Os espero en Sevilla.</span></strong></p> <p><strong><span>Ahora a tirar otra vez el dado. </span></strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/07/06/la-vida-so LA VIDA QUE SOÑÉ 2009-07-06T21:16:34+00:00 2009-07-09T13:26:52+00:00 <p><strong><span>Por fin llegaron las anheladas y tan necesitadas vacaciones de verano. Decir adiós al trabajo hasta agosto es un placer. Iniciar los días de descanso en Madrid coincidiendo con las Fiestas del Orgullo, un año más, no lo ha sido tanto como esperaba.</span></strong></p> <p><strong><span>Fueron días de dormir poco, aunque no precisamente por motivos placenteros. La noche previa a mi partida fue extrema de calor en Sevilla y el aire acondicionado sufrió una repentina e inoportuna avería. Además los nervios del viaje siempre me impiden descansar bien. Llegué al tren algo apurado de tiempo, con su poquito de acostumbrada angustia por no perderlo que se me fue pasando -ya en el AVE- con la distraída tercera parte de La Momia. El trayecto no se me hizo largo. Tampoco desde Atocha hasta el hostal.</span></strong></p> <p><strong><span>Por diversos motivos no quise molestar a nadie para que me acogiera en su casa (tampoco es que tenga tantas opciones), así que busqué por Internet y encontré un dos estrellas céntrico a buen precio. Como siempre reservé una habitación doble por si alguien se animaba. Nadie se animó. Y al final, aunque el hospedaje resultó relativamente barato, ya se sabe que lo barato sale caro. Resultó estar en una de las calles de la movida madrileña, y no contaba con aire acondicionado. De ahí la falta de sueño. En la ecuación calor-ventanas abiertas-ruido no hubo forma de despejar la X del relax.</span></strong></p> <p><strong><span>Esperaba, al menos pasarlo bien. Lo necesitaba. Sobre todo estar en compañía. Y aunque tuve ocasión de pasar tiempo con algunos amigos, también pasé más tiempo solo del que esperaba. Hasta el punto de plantearme lo oportuno de repetir en similares circunstancias. </span></strong></p> <p><strong><span>Como nada mas llegar me llevé el disgusto de la habitación, y no tenía con quien quedar, preferí dar un paseo por ahí solito a pesar del calor de las primeras horas de la tarde. Aproveché para ver la Exposición sobre Sorolla en el Prado, que me gustó muchísimo. Entre el público asistente ya vi que muchos apuntaban "maneras", y que había mucho extranjero. Pensé en cuantos gays de fuera llegan -llegamos- al MADO como destino de vacaciones en libertad...</span></strong></p> <p><strong><span>Tras hacer tiempo por las calles de Madrid, sudando a chorros, me entró la neura de estar por ahí solo dando vueltas y regresé a la sauna-hotel, para seguir sudando. Echado sobre la cama de matrimonio, mirando al techo, sin agua fresca con la que calmad la sed, con el sol inundándolo todo a través de las rendijas de un cortinaje incapaz de evitarlo, agotado de calor... no pude evitar sentirme mal entre recuerdos y presentes. Empecé a mandar mensajes para ver si alguien respondía y llamé a Alberto, con quien quedé a eso de las nueve en Chueca, junto a su novio, para ver a las drags del LL en el escenario de Pelayo. </span></strong></p> <p><strong><span>No nos veíamos desde diciembre. Me costó entrar. Llevaba demasiada carga. Pero poco a poco, entre las ocurrencias de Chumina Power, Supremme de Luxe, O´Neal, "la Globos" y Lolita Versace, y sobre todo con la ayuda de un par de cervezas, fui perdiendo lastre de carga emocional. Con la actuación de Víctor Naranjo (me gustó a mi ese chico, oye), el autor de la canción Imperfecta mujer, se vino un poco abajo la animación (normal, con esas canciones y por mucho que el pobre se esforzara en intentar animar al personal) y decidimos marcharnos a comer algo. Koeps mandó mensaje para cenar, pero en el sótano del restaurante llegó tarde. Nos citamos para una copita con nocturnidad, sin alevosía.</span></strong></p> <p><strong><span>Tuvimos suerte de encontrar mesa en Bazaar. Me encanta el sitio, y sobre todo la comida. Riquísimo el rollo de lenguado y salmón y una auténtica experiencia religiosa la tarde de chocolate de Julián González. Que pinta no tendría que una evidente (por el look) pareja de lesbianas, sentadas justo a nuestro lado, no pudo evitar interesarse por el postre nada más ver llegar el plato. </span></strong></p> <p><strong><span>La cena fue agradable, y las vistas inmejorables, sentado frente a las escaleras viendo bajar y subir chicos que inevitablemente llamaban mi atención, por su atractivo. Recordé entonces a Castigador y le envié mensaje por si estaba por la fiestuki de Chueca, pero finalmente no pude verlo. Me contestó que andaba por Las Ventas, en el concierto de Kylie Minogue, momento en el que como en el anuncio aquel... la envidia me corroe. </span></strong></p> <p><strong><span>Ojalá algún día organicen uno en Sevilla, ahora que está tan de moda traer grandes figuras al Estadio Olímpico (Madonna, Depeche Mode, Bruce Sprigteen, se habla de U2...) y encuentro a alguien que quiera acompañarme, claro. Lo dudo, más lo segundo que lo primero. </span></strong></p> <p><strong><span>Ya puestos, animo a los del Orgullo del Sur del año que viene, tras el éxito de Mónica Naranjo, Nacys Rubias y Fangoria de este año a que peleen por Kylie. Que no falten referentes, aunque muchos no se sientan representados.</span></strong></p> <p><strong><span>Tras la cena, y hasta que apareciera Koeps, tomamos un mini de margarita (que fue mi perdición) bailando en la c/ Libertad con DJ´s Chicos Malos Jukebox y su divertida coreografía. Me encantaron tanto que me hice fans. Allí, entre las cervezas y el mini, me dio por mirar a un chico con barba que me recordaba mucho a un nadador de mi gym, con un cierto aire a Lambert Wilson en sus años mozos. Mirar, que deporte más entretenido. Como no practico otro... </span></strong></p> <p><strong><span>Poco después nos encontramos en la puerta de Liquid con Koeps y Fran, cosa que agradecí especialmente por volver a verlos y por dejar de sentirme un candelabro sofiamazagatero en medio de la parejita de maños, que los pobres me han tenido que aguantar mucho tiempo .</span></strong></p> <p><strong><span>Certifico que Koeps está cada día más bueno. Apareció con una camiseta sin mangas, de esas que solo unos pocos pueden lucir, lo que le permitió a mi dedo en plena conversación tocar bíceps y surcar montañas sobre su tableta de chocolate. Doy fe, son reales. Y encima el niño es un pedazo de buena gente, pero con mala suerte a la hora de encontrar a su lado a alguien que merezca la pena. Cosa de la que hablé con Fran tomando una Coronita que, tras las anteriores y el margarita, acabó por darme la puntilla (más bien el puntazo).</span></strong></p> <p><strong><span>Con Koeps y Fran  me quedé un ratillo más tras marcharse Alberto y Antonio para casa. Fran me dio un sentido achuchón que nunca pudo imaginar lo bien que me sentó. Cuando te rodeas de parejas y amigos un tanto ariscos o fríos a la hora de demostrar sus afectos, para alguien como yo que echa sobre todo de menos el abrazo de tu ex a la hora de dormir, mucho más que el encuentro sexual que le precede, el que te estrujen con alegría simplemente por estar allí supone tanto...</span></strong></p> <p><strong><span>A Fran se le veía muy bien a pesar de su ruptura sentimental, noticia que me cogió por sorpresa. Sin guardar cola, logramos entrar en el Studio 54 gracias a unos amigos de él, muy majos, que conocían al relaciones públicas. Monísimo, uno de ellos, de los que me suelen atraer, bajito, con unos ojos color avellana muy llamativos, guapito, y labios morbosillos. Me empeñé en verle cierto aire al novio de Fede en Física y Química. Demasiado joven -supongo- y demasiado, por lo visto, hetero. Pero que me gustó ese chico... Quizás por ello no valoré lo suficiente el atractivo de un morenazo canosillo que Fran me señaló entre la abarrotada discoteca, dispuesto él a buscarme "novio". Que majo. Y con mejor ojo en ello, por cierto, que el de Alberto, pues el madurito era bastante atractivo. No iba a resultarles una empresa fácil, de todas formas, conseguirlo, aunque agradezco su interés. Y eso que en la disco estaba lo suficientemente borracho como para desear que alguien intentara algo conmigo, porque yo intentarlo es que no me sale ni con coma etílico, claro...</span></strong></p> <p><strong><span>Dejé a Fran y sus amigos ligando, seguro de que tendrían más suerte que yo, y acompañé a Koeps -que trabajaba al día siguiente- hasta el inicio de Alcalá. No los volví a ver. </span></strong></p> <p><strong><span>Cuando llegué al hostal la habitación me daba vueltas. Imposible dormir entre el vaivén de la cabeza, el exceso de calor y la ruidosa marcha del gentío. Como ocurrió en la siesta, volvieron los recuerdos y presentes. Esta vez, mareados. La pequeña habitación se hizo inmensa. Me sentí perdido.</span></strong></p> <p><strong><span>El calor y el ruido hizo que tardara demasiado en dormirme. A ellos se unió, al poco, la luz. Esto obró que despertará apenas sin descansar. No habían abierto las tiendas cuando yo ya me recorría una casi solitaria Fuencarral. Temía permanecer toda la mañana solo, pero tuve suerte de pillar un ratito a Vulcano, que ya estaba de vacaciones, por el centro. Tras comprar algo en H&amp;M, Berkana y la tienda de Jack &amp; Jones, nos encontramos y me llevó a conocer un sitio nuevo muy chulo, para tomar café, el NYU2. Para variar se me fueron los ojitos con el camarero.</span></strong></p> <p><strong><span>El encuentro con Vulcano fue breve pero, como siempre, agradable. Se marchó al poco de incorporarse Alberto, con el que acabé paseando por La Latina tras ver un par de tiendas. Tras tomar un refresco en la Plaza de la Paja nos despedimos y pillé algo en el Pans &amp; Company para comer en la habitación del hostal. La calurosa y solitaria tarde se me hizo interminable. Agradecí un mensajito a Jagg y aproveché para enviar uno a Miguel Manchego, después de enterarme (por su Fran) que andaría por Madrid con JL. Me hacía mucha ilusión conocerles, pero como con Castigador tenían compromisos y tampoco pudo ser.</span></strong></p> <p><strong><span>La noche del viernes empezó a ser muy similar a la anterior, pero esta vez sin cervezas. Risas y pachangeo en Pelayo con las drags, en compañía de Alberto y Antonio, y posterior desbandada general de público nada más salir un guapo veinteañero llamado Graham Newey, con apariencia de dieciocho. </span></strong></p> <p><strong><span>Llegamos a tiempo de ver la actuación del "Mejor mañana" de Vega, en Vázquez de Mella. Que gran playback. Pero la chica mola. Ya nos ibamos cuando pasó junto a nosotros un chico repartiendo gratis preservativos. Le dio a todo el mundo menos a mi. ¿Pensaría al verme que no iba a tener oportunidad de utilizarlo? Se le queda a uno cara así como de desgraciao. Tampoco se equivocaba, el chaval...</span></strong></p> <p><strong><span>Apenas unos minutos después, coincidimos brevemente con Mugalari, Ekiots y varios amigos suyos para tomar unos minis de cerveza, donde los osos, antes de cenar. De nuevo agradecí los achuchones, en esta ocasión de mis vasquitos, como cariñosamente me gusta llamarllos. Ellos tenían reservado en Malasaña, y nosotros hicimos tiempo en Libertad con Dj Aviador de Luxe hasta que logramos mesa en Wagaboo para disfrutar de su buenísima hamburguesa.</span></strong></p> <p><strong><span>Allí me cautivó, ¡que raro!, el chico que nos atendió. En realidad nos gustó a los tres. Me llevé toda la cena pidiéndole cosas. Menos el teléfono, que en realidad era lo que más quería. Guapo, treintañero, buen tipo sin exageraciones de gym, simpático, ojos claros, bonita sonrisa, le sentaba de muerte el pantalón negro y la camisa gris. Que hombre más interesante. ¿Por qué nunca me presentan chicos así? Claro que para lo que iba a servir...</span></strong></p> <p><strong><span>El final de la noche no pudo ser peor. Me sentí mal en medio de la parejita y sus cosas. Intenté animarme cuando volvimos a Libertad con el Dj, vestido con un bajo de volantes de traje de flamenca, y el mini de daikiri. Me fijé en un par de chicos, pero no hubo miraditas. Acabé con esa sensación de estar bailando solo aunque estés en compañía y te rodee mucha gente.</span></strong></p> <p><strong><span>La sensación se incrementa cuando, apenas ha empezado para la mayoría de la gente la noche, y te quedas de verdad solo, aunque te apetezca quedarte, aunque necesites quedarte. Y, sin embargo terminas por recorrer las calles de Chueca, Gran Vía, Sol, repletas de un gentío divirtiéndose, con el que tropiezas de vuelta al hostal, en contracorriente.</span></strong></p> <p><strong><span>Y vas con un nudo en la garganta. Mirando una y otra vez el móvil por si hay suerte. Solo hay espera. Y el regreso a la habitación donde perderse, más solo aún de como se salió, sin ni siquiera la compañía de un condón sin usar que no llegaron a darte. </span></strong></p> <p><strong><span>De nuevo la ruidosa calle, el calor, la cama vacía. Deshubicado. De nuevo los recuerdos, los presentes. Y un nuevo pensamientos de sentir que es absurdo estar así, lejos de casa, un día como ese, a esa hora, en Madrid, y en pleno Orgullo. Como le diría a Chequebo ya de vuelta en Sevilla, con momentos así lo único que piensas es en no volver. Lo confieso, acabé por echarme a llorar.</span></strong></p> <p><strong><span>La mañana del sábado también la pasé solo. Me refugié en el Jardín Botánico, hice algunas fotos, di más paseos sin rumbo, me acerqué a la socorrida Fnac. Ya no sabía que hacer. Se me hizo una eternidad llegar a las tres de la tarde, hora en la que quedé para comer con Orlando en el Public (riquísimo el humus con jamón de pato, por cierto). Nos pusimos al día con nuestras respectivas vidas, que siempre traen cosas buenas y malas, y aproveché para darle su regalo de cumpleaños, tras siete meses sin vernos y apenas algún mensaje de vez en cuando. Mas tarde, me presentó a una íntima amiga suya que me cayó fenomenal. Ella, junto con otros amigos, iba a conocer su primer Orgullo y estaban todos algo desatados.</span></strong></p> <p><strong><span>Fue divertido compartir con ellos, tras ver la pesadísima y desorganizada "mani" -a pesar de algún que otro momento divertido- con Alberto y Antonio (que se fueron temprano), un bocadillo, algo de bailoteo y muchas fotos en la Plaza de la Luna. Hasta el punto de que Orlando se marchó a pillar el último metro y yo me quedé con su amiga bollito y el amigo gay buenorro de ésta. </span></strong></p> <p><strong><span>Acabamos los tres en Polana donde el chico triunfó con uno clavadito a Julito el de casa, Julito el de siempre, y ella no tuvo pudor en entrarle a cuanta chica le molaba por si entendía, aunque no tuvo suerte. Siempre me he preguntado que es lo que dirá la gente al hacer eso. Es evidente que no lo he hecho en mi vida y que nunca me han entrado. </span></strong></p> <p><strong><span>Yo, como buen pagafantas y el más abuelo de la disco, aguanté el tipo como pude de contoneador-oteador-cuidabolsos de la pista, hasta que ella se cansó y, tras un insufrible avance por las abarrotadas calles de Chueca y un breve paso por el MacDonald, la acompañé al hostal de Montera en el que se hospedaba, antes de volver al mío. </span></strong></p> <p><strong><span>Fue una noche rara. Dejé todo preparado para dejar la habitación al día siguiente y eso me distrajo. Poco a poco disminuyó el ruido de la calle hetero de marcha. Esa noche no rondaron los recuerdos, solo los presentes. Y no me sentí solo, sino preocupado, por una mirada triste...</span></strong></p> <p><strong><span>El día siguiente al sábado de la mani tiene mucho de Sábado Santo o Lunes de resaca en Sevilla. Abandoné el hostal al que, a Dios pongo por testigo, nunca volveré. Dejé las maletas en casa de Antonio y nos fuimos a la Fnac y de tiendas, para acabar en David Delfín. Porqué no me compro nunca así nada chulo, me pregunta uno de ellos. Que más quisiera que tener cuerpo para ello, chico, le contesto. Que poco te quieres, me soltó poco después. Fíjate si no me quiere nadie que no me quiero ni yo mismo, bromeé. Si no fuera por la ironía, qué haría yo a veces...</span></strong></p> <p><strong><span>Comimos en el Circus de Chueca y más tarde pudimos despedirnos de los vasquitos con un café, de nuevo, en el NYU2. Como ya ocurrió el año pasado, comentamos los tres lo majos que eran cuantos rondan a Alfredo y Aitor.  Agradezco su invitación para que vaya a verles, y me encantará recibirlos, como siempre, si se animan a venir antes ellos. Poco después recogía la maleta en casa de Alberto y Antonio y me despedía también de los mañicos poniendo rumbo a Atocha donde cogí el AVE hasta Sevilla. Quien sabe cuando volveremos a vernos.</span></strong></p> <p><strong><span>Desde aqui mi gratitud para cuantos tuvieron a bien dedicarme parte de su tiempo y por dejarme compartir con ellos momentos divertidos y agradables, que fueron muchos (y habrá muchos más en Valencia y Canarias, lo se). Ojalá no tardemos en volver a encontrarnos. Y ya sabéis todos donde estoy.</span></strong></p> <p><strong><span>En la vuelta a casa, los divertidos dibujitos de Madagascar 2 me ayudaron a sobrellevar las horas de viaje y no pensar demasiado. Si es que soy mu ssshico...</span></strong></p> <p><strong><span>No quería hacer balance. Es mejor no hacerlo. Pero al acabar la película empecé a leer un libro que me recomendó David, La vida que soñamos, de Raúl Portero. Y me desbordó un terremoto emocional imposible de amortiguar nada más empezar la lectura de los primeros capítulos. Hasta que llegué al momento. Y mis ojos no pudieron leer una letra más. Todo se movió a cámara lenta, hasta mi corazón. </span></strong></p> <p><strong><span>Me vi obligado a dejarlo. No se cuando seré capaz de terminarlo. </span></strong></p> <p><strong><span>Volvieron de golpe los recuerdos, y el presente, calor y frío, ruido y silencio, la soledad, los amigos, muchos reencuentros, nuevos encuentros, los colores, la risa y el llanto, decepciones, las excepciones, los olvidos, el cariño, depresiones, borracheras, sentirse perdido, encontrarse a no mismo, la realidad y el deseo. La vida que vivo y la vida que soñé. </span></strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/06/28/orgullo-del-sur ORGULLO DEL SUR 2009-06-28T20:29:36+00:00 2009-06-29T18:24:40+00:00 <p><strong><span>El domingo pasado, más o menos a esta hora, me hallaba disfrutando de la entrada oficial del verano con refrescantes zambullidas en aguas del Atlántico y unas pocas horas al sol tendido en las arenas de la costa onubense.</span></strong></p> <p><strong><span>Salí de casa algo tarde esa mañana, a primera hora del día, pensando que perdería el tren de cercanías que me lleva hasta el habitual punto de encuentro donde Mikgel me recoge para seguir en coche hasta la playa elegida, en esta ocasión Rompeculos, pero finalmente tuve suerte con el autobús. Pude comprar el billete de ida y vuelta (toda una acertada novedad que sea ya con asiento numerado incluso para las distancias cortas) sin agobios e incluso darme una vuelta por el kiosko de prensa para comprar un par de periódicos que amenizaran luego las horas al sol.</span></strong></p> <p><strong><span>Me gusta la sensación que me embarga al arrancar el tren. Suave y decidido al tiempo comienza una marcha hacia momentos que te van a suceder y en los que vas a compartir. Es mi medio de transporte favorito, de siempre. Observando el paisaje desde la ventanilla del vagón, cómodo, sin darme cuenta hago que mis pensamientos se pierdan más allá de las lenguas de tierra que separan hileras de olivos, viendo pasar los ciclistas o moteros que circulan por caminos rurales, los girasoles que adoran a su luminoso dios, los pueblos lejanos, la campiña, algunos huertos, los cultivos de secano, tierras labradas que inspiraron a poetas, el paisaje andaluz tan distinto al que veo cuando transito por el norte... y es como si el tiempo se detuviera. Se me antoja, entonces, que viajar es como encontrarse con uno mismo en distintos paisajes y otras gentes. O descubrir otro en ti.</span></strong></p> <p><strong><span><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/2009-junio-000.jpg" alt="" />En esos momentos no faltan otros paisajes dibujados con colores de recuerdos y lápices de memoria. Al poco de partir veo a lo lejos la gran bandera gay que el Ayuntamiento ha izado este año, por primera vez, con motivo del Orgullo. Alza espléndida junto al Puente del Alamillo, no muy lejos del Estadio Olímpico. Y se me vienen a la cabeza estampas de la última vez que estuve allí, hace casi un año, con motivo del concierto de Madonna, y se encadenan los recuerdos que vienen y van de personas y momentos, conjugando desazón y placer a n tiempo.</span></strong></p> <p><strong><span>Ya en la playa, nuevos recuerdos y más baile de pensamientos al vaiven del eco de las olas. Buen tiempo, brisa suave, magnífica temperatura, no demasiada gente,  y estupenda posibilidad de tomar algo de color con el que mejorar una palidez que no solo es cutánea, sino más bien interior. Relax. Y algún llamativo cuerpo que otro, cuya visión nunca está de más. No faltaron las entretenidas charlas con Mikgel sobre Sevilla y sus infraestructuras (pendientes de la Torre Pelli y de la Bibliotca universitaria, de la que somos firmes partidarios).</span></strong></p> <p><strong><span>Y antes de regresar al tren un rico pastel en el Carmen de La Palma del Condado donde me confundieron con un artista plástico. No se si sería por la pinta. Me temo que mi única y limitada capacidad artística ronda, en todo caso, en torno a las palabras. Y no, no soy buen escritor, por mucho que se empeñe -y me alabe con ello- Dik.</span></strong></p> <p><strong><span>Volver al trabajo al día siguiente con el moreno subido fue todo un placer. La semana fue complicada, como suele sucederme en estas fechas previas a las vacaciones de verano. Mucho que hacer y algo de estrés, pero superable. Sobre todo con agradables e inesperados momentos, aunque sea epistolar, como el vivido con Jennifer, la secretaria rubia lesbiana, con la que por cierto Chequebo tuvo un sospechoso encuentro en persona. Agradable fue, también, descubrir la cálida voz de Fran o volver a oír       - como siempre- las cercanas de Sergio, Alberto o Jagg, a quien aproveché para desearle un Feliz Cumpleaños y al que espero poder ver pasado mañana. Tampoco quise olvidarme de felicitar a JC y Danikito. Definitivamente alejarme del frío invierno (y no hablo, precisamente, de las bajas temperaturas que lo suelen acompañar) es una ardua tarea en la que no pocas manos -o voces- me ayudan. Si lo pienso bien, es con el buen tiempo, con el color de la primavera y con el calor del verano, cuando más feliz me he podido sentir en los últimos tiempos, con visitas, llegadas y descubrimientos en mi vida y a mi corazón, de los que dejan huella y de los que me siento orgulloso.</span></strong></p> <p><strong><span>Y hablando de orgullosos, los del sur, le hemos dado mayúscula este sábado al sustantivo con la celebración del primer Orgullo del Sur, una manifestación por la reivindicación de la aceptación social ante la diversidad, una fiesta de alegría por los éxitos cosechados en la equiparación de derechos, un anhelo de normalización en la visibilidad de lo diferente, y un compromiso de la continuidad en la lucha ante la intolerancia y la homofobia.</span></strong></p> <p><strong><span>Ha sido todo un éxito, un gran éxito, con cerca de 10.000 personas -muchas de ellas venidas de distintos puntos de Andalcía, Ceuta y Melilla- participando en una cabalgata con carrozas (al estilo de la de Madrid del próximo sábado y de otras ciudades del mundo) que se sumaron a una multitudinaria marcha.</span></strong></p> <p><strong><span>Una marcha, por cierto, celebrada a pesar del esfuerzo del PP local y en vergonzante alianza con la asociación gay "Colegas" de Sevilla, empeñados en ridiculizar los esfuerzos de los organizadores y criticar el apoyo del Ayuntamiento socialista que se ha volcado con el evento. Estoy de acuerdo que son muy importantes las charlas y las campañas cercanas en institutos, centros, asociaciones, etc, que reclama Colegas, pero el impacto que la puesta en escena tiene una manifestación como la que se vivió ayer y una fiesta como la que le acompañó también contribuyen a que muchos se acostumbren a que lo gay también existe, y que tiene tanto derecho a hacerse visible como otras manifestaciones populares y públicas que se dan en la ciudad.</span></strong></p> <p><strong><span>Confieso que no esperaba la respuesta popular que se ha logrado. En una ciudad tan cerrada en planteamientos y costumbres, y con el apoyo de muchas personas venidas de fuera, se ha puesto de manifiesto que una celebración como está sí tiene cabida en parte de una Sevilla que ya reclama ser algo más que lo de siempre. Mi reconocimiento a los organizadores y cuantos participaron de este primer Orgullo del sur. Confío sea solo el principio y se celebren muchos más, y que cada vez sea mayor el apoyo que los sevillanos le den a esta fiesta del Orgullo.</span></strong></p> <p><strong><span>Yo pensaba disfrutarla con Mikgel, pero un problemilla de espalda de última hora le impidió venir. Ojalá se hubieran animado otros amigos, e incluso se hubiera organizado una divertida quedada bloguera, pero poco queda ya de aquel espíritu de hace un par de años. Además siguen siendo muchos gays los que no se sienten cómodos con este tipo de celebraciones, en un cierto papel de "más  papistas que el Papa". De modo que me fui solo a verla, y hacer fotos. Por lo que vi, la celebración no pudo ser más "normal". Familias, parejas, grupos, personas de toda índole y condición social, de diversas edades, heterosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, travestis, hombres y mujeres comprometidos con la libertad, representantes políticos o sindicales (PSOE, IU, PA, CCOO, UGT) defendiendo la igualdad, colectivos y asociaciones contra la intolerancia, mucha gente joven, cuerpos que pueden lucirse y otros que sin pudor también quieren hacerlo, disfrazados para llamar una atención necesaria o sin vestidos llamativos pero mostrando su alegría por ser distintos, por tener un familiar o amigo que lo es, y demostrando que con esa diferencia se puede vivir en perfecta conjunción con el resto de la sociedad, que esa diversidad siempre enriquece, y que nunca debe suponer un motivo de discriminación, luchando por educar en valores que no vayan contra los demás, contra el odio y la homofobia, por la libertad.</span></strong></p> <p><strong><span>Se de muchos sevillanos que se acercaron hasta la cabalgata con curiosidad y que acabaron por caer en las redes de la diversión, la animación y la alegría de una triste realidad, la de tener que seguir reivindicando el derecho a ser diferentes.</span></strong></p> <p><strong><span>La manifestación terminó en terrenos de la Feria, donde se instaló el escenario en el que divertidas drags como Angelita la Perversa, Tormenta, Joyce, y Nacha la Macha, hicieron tiempo con sus ocurrencias y actuaciones hasta la intervención de Victor Naranjo con su "Imperfecta mujer", las Nacys Rubias y Fangoria. El concierto con Alaska no pudo tener mejor acogida. Fue divertido y respondió a las expectativas, con temas de su último disco Absolutamente, y éxitos de Siempre. Y encima gratis. ¿Qué mas se puede pedir?</span></strong></p> <p><strong><span>Pues... que el Orgullo del sur se convierta en un referente para la celebración en el futuro de este día. Estáis invitados para el año que viene.</span></strong></p> <p><strong><span>Feliz día del Orgullo, a cuantos se sienten orgullosos por ser diferentes, y a cuantos sin serlo se sienten orgullosos de querer a alguien que lo sea.</span></strong></p> <p><strong><span>Que no os falten en la vida colores...</span></strong></p> EL ARMARIO ABIERTO http://s3.amazonaws.com/lcp/elarmarioabierto/myfiles/giralda-365x65.jpg http://elarmarioabierto.lacoctelera.net/post/2009/06/13/fines-semana Fines de semana 2009-06-13T02:48:08+00:00 2009-06-17T23:18:40+00:00 <p><span><strong>Vuelvo para contaros.</strong></span></p> <p><span><strong>Confieso que me alegró poder asistir, hace ya dos fines de semana, a la divertida fiesta de cumpleaños de Pcj, en la que estuvieron presentes algunos blogueros con los que -primero a través de los posts y luego con posteriores quedadas y encuentros- he ido cimentando una amistad que se fue haciendo más intensa en algunos casos. Ahora la conexión se ha hecho más directa con el feisbu, que está matando por cierto a la estrella de los blogs.</strong></span></p> <p><span><strong>No recuerdo cuando fue la última vez que echamos un rato todos juntos los integrantes de aquella chupipandi de no hace tanto tiempo. Pero está claro que cada vez se hace más complicado. En la reunión se echó de menos a Quijote, Luigi, Shiquillo y su churri, pero fue agradable volver a ver a Dik, y disfrutar de la siempre agradable compañía de Crazy, Mikgel, Carlitos Sublime y su Chema.</strong></span></p> <p><span><strong>El fin de semana siguiente tampoco estuvo mal. Más bien al contrario, fue variadito y animado.</strong></span></p> <p><span><strong>El viernes no me olvidé de felicitar a Miguel ("manchego") por su cumpleaños. Ha sido la primera vez y espero que haya muchas más. Aunque aún no nos conozcamos en persona se me hace alguien cálido y cercano.</strong></span></p> <p><span><strong>Nada más terminar de hablar con él decidí ir a cortarme el pelo. Cambio de look, mas fresquito y veraniego. Asimismo, me dispuse a cerrar mi particular temporada de teatro en el Lope de Vega. La verdad es que este año no me puedo quejar, pues solo o acompañado he acudido a bastantes representaciones. Ya sabéis que me encanta el teatro. Esta vez disfruté de la actuación de Paco León en la obra ¿Estás ahí? que vi anunciada en mi último viaje a Madrid, allá por diciembre pasado, y celebré trajeran a Sevilla como otro buen número de obras que esta temporada han enriquecido tanto la oferta cultural sevillana. Me quedé con las ganas de que a Paco León le acompañara Malena Alterio, pero lo cierto es que la Sayago lo hizo muy bien. Me reí mucho, algo que me hace falta.</strong></span></p> <p><span><strong>Al día siguiente, sábado, tuve ocasión de protagonizar uno de esos días que guardas con buen recuerdo en el baúl de la memoria de los sencillos días vividos...</strong></span></p> <p><span><strong>Por la mañana, recorrí la exposición de la Hispanic Society. Mas tarde, a mediodía, quedé con Jagg que volvió a la ciudad del río verde para realizar un examen. A ver si tiene suerte, que se lo merece. Apareció acompañado de una vieja amiga suya que resultó ser un encanto y a la que bauticé como Perez Gilton por su simpatía, sencillez, naturalidad y ocurrencias.</strong></span></p> <p><span><strong>Tras compartir unas cervecitas en El Salvador (rito local que hacía siglos no compartía con nadie) decidimos ir a comer por  La Alfalfa, en concreto a El Habanita, donde degustamos unas albóndigas de espinacas, tiras de pollo al curri, cazuela de calabacines y buñuelos de puerros ciertamente ricos.</strong></span></p> <p><span><strong>Justo al terminar de comer empezó a chispear por lo que decidimos ir a tomar un cafetito con tarta de trufa a mi querido Trajano, donde el gran ventanal permite ver entrar las parejitas o hacer un repaso a la muy diversa fauna gay local. Que de lobas y cuanta lagarta, oye tú...</strong></span></p> <p><span><strong>En el Trajano hicimos tiempo para que se incorporara Mikgel, pillamos unas Shangays (con el Gonzalo Miró en portada mostrando su lado más rosa), nos reímos mucho con las cosas de Pérez Gilton, y nos dejamos cautivar por uno de sus camareros, fuera de servicio, que es un auténtico Hulk. Que cuerpo, por Diosssssssss...</strong></span></p> <p><span><strong>Mas tarde, ya con Mikgel, acudimos a una divertida reunión de ex alumnos de BB.AA. que se celebraba en un local de La Alameda, donde alegré la vista con algún que otro chico mono, pero ninguno solo, y tuve unas sorpresivas miraditas con uno de los integrantes del grupo de artistas. Mikgel me dijo luego que le había parecido el típico que iba buscando a ver si caía alguien. Ya decía yo...</strong></span></p> <p><span><strong>De todas formas entre las cervecitas, las miraditas, y el día tan agradable que había pasado llevaba encima tal puntito de animación que me habría hecho quedar a gusto en la animadísima reunión si no fuera por la marcha ya de Jagg y su amiga, y las pocas ganas de Mikgel por quedarse. Una pena, igual hubiera sido una buena oportunidad de conocer gente, que estoy muuuuuuu solito...</strong></span></p> <p><span><strong>Justo al salir nos sorprendió un fuerte aguacero que a pesar de los paraguas nos dejó calaítos. De forma que tras despedir al bueno de Jagg (que se marchaba a su tierra de acogida) decidimos irnos a nuestras respectivas casas.</strong></span></p> <p><span><strong>Nada mas llegar a la mía llamé a Vulcano, a quien tengo muchas ganas de ver, para felicitarlo por su cumpleaños. Ahora que lo pienso estas últimas semanas han sido tremendas de felicitaciones: Pcj, Chequebo, Miguel, JC, Diego del mar, Castigador, Ekiots, Quijote y algún que otro agregado al Facebook...</strong></span></p> <p><span><strong>Tras felicitar a Vulcano y comprobar que las nubes se marcharon decidí aparcar la pereza y me volví a la calle yo solito a ver, hasta las tantas, el palio de la Esperanza de Triana que realizaba una salida extraordinaria. Como dice Alberto, aquí siempre sacando santos y vírgenes a la calle...</strong></span></p> <p><span><strong>Fue aquel un buen finde, sin duda...</strong></span></p> <p><span><strong>Este, por el contrario, es uno de esos fines de semana en los que -salvo sorpresas de última hora- no habrá muchas propuestas por hacer, me temo. No es de extrañar teniendo en cuenta que los dos anteriores han sido tan moviditos y hacer un pleno de findes seguidos con planes es algo que solo recuerdo de épocas en las que mantenía una relación.</strong></span></p> <p><span><strong>Uff, tiemblo solo de recordar cómo era vivir en ese estado de felicidad compartida que narraba en mis posts y ahora envuelven los de Sergio, Miguel, Alfredo o Fran, por poner solo algunos ejemplos. Me agobia un poquito (vale, en realidad es un muchito...) darme cuenta de que estoy rodeado -virtual o directamente- de tantas parejitas, con edades, estados y localización de lo más diverso: Alberto y Antonio, Chequebo y Alf, Alfredo y Aitor, David y Paco, los Pedros, Carlos y Chema, Shiquillo y su Gaby, Fran y Rafa, Miguel y JC, Juanjo y su Marcos... y de otras muchas que a su alrededor surgen -de oídas o al leer sobre ellos- sin que yo tenga la suerte de encontrar alguien a quien hacer un regalo que no espera, sorprenderle por su cumpleaños, escribirle lo que significa estar a su lado, viajar juntos por el mundo, formar parte de un proyecto común, hacer planes de futuro, sacarle la lengua en un gesto de cariño, organizarle una reunión de amigos por sorpresa, hacer frente juntos a las dificultades, o simplemente con quien compartir, a quien acariciar y sentir...</strong></span></p> <p><span><strong>Vuelven los fantasmas. Lo peor es que temo que puedan conmigo en plena turné veraniega. Y es que verme rodeado o en medio (que es peor) de parejitas ha empezado de pronto a ponerme algo nervioso. </strong></span></p>